CARACAS/WASHINGTON (Agencias).— El gobierno venezolano inició ayer un plan de racionamiento de agua en varios sectores de Caracas, para contrarrestar la caída en los niveles de los embalses que abastecen a la capital debido a una severa sequía.El presidente de la Operadora de Acueductos del Distrito Capital y estados Vargas y Miranda (Hidrocapital), Alejandro Hitcher, informó que el objetivo es reducir el consumo de agua para poder recuperar los niveles de los embalses.
Hitcher dijo que los racionamientos “no durarán más de 48 horas” y se realizarán de manera fraccionada en diversas áreas de Caracas, mientras precisó que los recortes no afectarán a aquellas áreas que reciben el suministro de agua “por ciclos”.
De igual forma, el funcionario aclaró que la política de racionamiento no afectará al servicio de salud de Caracas, por lo que garantizó el normal abastecimiento de agua a los centros hospitalarios.
El gobierno venezolano anunció desde el mes pasado que aplicaría recortes en el suministro de agua para así poder hacer frente a la reducción de los niveles de agua de los embalses del centro del país, consecuencia de una severa sequía que atribuyó al fenómeno El Niño.
La sequía ha causado una merma en las represas hidroeléctricas venezolanas, que generan 70% de la electricidad de ese país, lo que ha obligado al gobierno a realizar “apagones programados” de electricidad en el interior del país.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se sumó a esta campaña y llamó a la población a racionalizar el uso del agua a través de duchas de tres minutos o bañarse usando baldes de agua, al tiempo que fustigó el “despilfarro” de agua que existe en algunas zonas residenciales de Caracas donde hay casas con piscinas o jardines.
Sin embargo, sectores opositores señalan que el gobierno tiene una gran responsabilidad en esta situación porque en sus casi once años de gobierno, Chávez no ha construido ninguna nueva infraestructura que permita abastecer de agua a la capital venezolana.
Contra la CIDH
Venezuela acusó ayer a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de haberse convertido en un “instrumento político” de la oposición para “desestabilizar” al gobierno de Hugo Chávez y reclamó la “sustitución” del secretario ejecutivo del organismo, Santiago Cantón.
La CIDH “ha abandonado su condición de organismo internacional imparcial (...) para convertirse en un instrumento político de los sectores nacionales e internacionales interesados en desacreditar y desestabilizar al gobierno que dirige el presidente Chávez”, sostuvo ante una audiencia pública de la CIDH celebrada en Washington el delegado por Venezuela para los derechos humanos, Germán Saltrón.
Asimismo, calificó de “injustificadas” las denuncias de ONG contra Caracas y acusó a la CIDH de estar “parcializada” y de haber “fracasado” en “acusar sin fundamento” al Ejecutivo venezolano, desechando los señalamientos sobre falta de libertad de expresión o la existencia de “presos políticos” en el país.