BUENOS AIRES.— Una nueva condena, esta vez de siete años y ocho meses, recayó ayer sobre el ex presidente peruano Alberto Fujimori, ya que la justicia lo encontró culpable de peculado y falsedad ideológica; de haber ordenado un soborno como si fuera una indemnización de 15 millones de dólares a su otrora “mano derecha” y jefe de Inteligencia de Perú, Vladimiro Montesinos.
“Es una condena motivada y razonada, contra un régimen corrupto compuesto por una red que la integraron ministros, viceministros y ex militares”, resaltó el fiscal Avelino Guillén, quien había pedido una pena de ocho años para el ex mandatario y que manifestó su conformidad con el fallo del tribunal.
En la que fue la tercera sentencia en su contra, Fujimori adelantó que apelará el fallo mediante el pedido de “un recurso de nulidad”. Sin embargo, todo los dispuesto ayer tanto por el tribunal como por la Defensa poco cambia su suerte, ya que Fujimori cumple una condena de 25 años de prisión por violación a los derechos humanos, el delito más grave del que hasta ahora se lo encontró culpable y que se encuentra en proceso de apelación.
En el fallo de ayer, cuyo cumplimiento en prisión vencerá el 11 de agosto de 2014, también se encontró culpables (en lo que respecta al juicio civil) a los ex ministro de Hacienda, Carlos Boloña, de Interior, Federico Salas, y al ex comandante del Ejército Carlos Pergamino.
Un juicio más
Ahora, a Fujimori le queda un juicio pendiente, en el que será juzgado por tres casos de espionaje telefónico contra políticos, empresarios, periodistas y funcionario, así como por la compra de un canal de noticias por cable con fondos públicos, además del pago de sobornos a congresistas tránsfugas que avalaron su reelección en 2000.
Asimismo, el ex mandatario deberá abonar la suma de un millón de dólares por reparación civil. Desde que fue extraditado de Chile en diciembre de 2007, Fujimori recibió un pena de seis años, ya ratificada por la Cámara en lo Penal y por la Corte Suprema, por haber ordenado el allanamiento ilegal en la casa de la ex esposa de Montesinos, Trinidad Becerra.
El segundo y principal de los fallos en su contra fue el que lo halló culpable, en abril último, de la autoría intelectual de las matanzas conocidas como Barrios Altos y la Cantuta, acaecidas en 1991 y 1992, y por dos secuestros.
Con este tercer fallo, las ya escasas esperanzas de su entorno para que Fujimori, que gobernó entre 1990 y 2000, sea rehabilitado políticamente en un futuro, terminan por desvanecerse.
Por lo pronto, su hija, Keiko Fujimori, cuenta cada vez con más oprortunidades de encabezar la fórmula presidencial del fujimorismo en 2011. Su triunfo permitiría tal vez un indulto, que hoy se parece mucho a una utopía.