NUEVA YORK.— Las autoridades migratorias tuvieron malas noticias esta semana para American Apparel, el fabricante de playeras de Los Ángeles: Cerca de mil 800 de sus empleados parecían ser inmigrantes indocumentados no autorizados a trabajar en Estados Unidos.
Pero en contraste con las redadas en las que se centraron las autoridades durante la administración Bush, los agentes federales no irrumpieron en las fábricas de la empresa ni arrestaron a sus trabajadores. En lugar de ello, la agencia federal de inmigración notificó a American Apparel que enfrentaría multas civiles y que tendría que despedir a todos los trabajadores indocumentados que laboraran allí.
El trato dado a American Apparel, que cuenta con más de cinco mil 600 empleados sólo en la fábrica de Los Ángeles, es el ejemplo más claro de la nueva estrategia de la administración de Barack Obama para limitar el empleo de inmigrantes indocumentados, enfocándose en los patrones que los contratan y haciéndolo de un modo menos contencioso que en los años pasados.
A diferencia del enfoque de la administración Bush, que levantó cargos criminales en sus últimos dos años contra muchos trabajadores indocumentados, la nueva estrategia pone énfasis en la aplicación de multas y otras sanciones civiles, dijeron funcionarios. Los agentes federales se concentrarán en las empresas que emplean a grandes números de trabajadores sospechosos de ser indocumentados, dijeron los funcionarios, y dejarán la presentación de cargos criminales serios a los patrones que contraten regularmente a ilegales y violen normas salariales y laborales.
“Esas acciones subrayan nuestro compromiso de apuntar a los empleadores que contratan a sabiendas a indocumentados para explotarlos”, dijo Matt Chandler, un vocero del Departamento Seguridad Nacional.
Envían notificaciones
El miércoles pasado, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), informó que había enviado notificaciones de auditorías sobre contrataciones, como la realizada a American Apparel, a otras 652 empresas a lo largo del país. Los funcionarios dijeron que estaban revisando los resultados de tales auditorías, después de realizar 503 en 2008.
Los nombres de las otras compañías que recibieron notificaciones no fueron revelados. American Apparel se convirtió en una muestra de las nuevas tácticas de aplicación de la ley porque, como firma comercial, divulgó el miércoles un reporte requerido acerca de la auditoría a sus contrataciones laborales.
El nuevo enfoque de la administración Obama, develado en abril, parece distanciarse de las redadas que defensores de inmigrantes dicen separan a las familias, afectan a las empresas y traumatizan a las comunidades. Pero el resultado aún será negativo para los trabajadores indocumentados que perderán sus empleos y podrían encarar la deportación, advirtieron abogados.
Funcionarios de inmigración no aclararon cómo intentan abordar los casos de trabajadores que no pueden probar su estatus migratorio legal en el curso de las inspecciones, pero dijeron que no habría moratorias en las deportaciones.
Ejecutivos de American Apparel mostraron tanto alivio como preocupación, tras recibir la advertencia de la agencia de inmigración sobre discrepancias en los documentos de la tercera parte de su fuerza de trabajo en Los Ángeles. La compañía tiene 30 días para responder a la agencia y dar a sus trabajadores inmigrantes tiempo para probar que están legalmente autorizados para trabajar en Estados Unidos, dijeron los funcionarios de migración. Si no pueden probarlo, la compañía debe despedirlos, probablemente en un lapso de dos meses.
Pero ningún cargo criminal fue levantado contra la compañía y ningún trabajador fue arrestado, señalaron ejecutivos de American Apparel y funcionarios de migración.
Las multas llegaron tras 18 meses de discusiones entre funcionarios federales y American Apparel, después de que agentes migratorios revisaron los archivos de la firma en enero de 2008, dijo Peter Schey, abogado de la empresa, quien detalló que se evitó la redada porque American Apparel cooperó con la auditoría y porque los agentes migratorios no hallaron evidencias de abusos laborales.
“No hay evidencias de explotación de trabajadores o de violaciones a las leyes laborales”, dijo. “Ni tampoco un solo reclamo de que la compañía contratara a indocumentados a sabiendas de que lo eran”.
La mayoría de los empleados en la tienda de American Apparel en Los Ángeles trabajan directamente para la compañía, no para subcontratistas, según sus registros laborales. Los trabajadores ganan, los que menos, entre 10 y 12 dólares la hora, muy por arriba del salario mínimo, además de que reciben cobertura médica.