WASHINGTON (Reuters).— El fallecido ex dictador iraquí Saddam Hussein creía que Irán era una amenaza significativa para su país y permitió que la comunidad internacional creyera que tenía armas de destrucción masiva para evitar parecer vulnerable, de acuerdo con documentos desclasificados por el FBI.
“Hussein creía que Irak no podía parecer débil ante sus enemigos, especialmente ante Irán”, escribió el agente especial del FBI, George Piro, en apuntes sobre un interrogatorio a Saddam realizado en junio de 2004 sobre armas de destrucción masiva.
Los reportes del FBI, publicados el miércoles bajo la Ley de Libertad Informativa y después de una solicitud del Archivo de Seguridad Nacional, un instituto de investigación no gubernamental, señalan que a Saddam parecía preocuparle más que Irán descubriera las debilidades y vulnerabilidades de Irak, que las consecuencias que su rechazo a permitir el reingreso al país de los inspectores de armamento de Naciones Unidas.
Los inspectores buscaban armas de destrucción masiva. “En su opinión, los inspectores de la ONU habrían identificado directamente a los iraníes en dónde causar el máximo daño a Irak”, revelan los documentos.
Saddam Hussein comenzó una guerra con Irán en 1980 que se prolongó hasta 1988 y durante la cual Irak utilizó armas químicas. Después, en 2003, el entonces presidente estadounidense George W. Bush invadió Irak, citando la amenaza de unas armas de destrucción masiva que jamás fueron encontradas.
Agentes especiales del FBI realizaron 20 interrogatorios formales y al menos sostuvieron cinco “conversaciones casuales” con el ex líder iraquí, tras ser capturado por tropas estadounidenses en diciembre de 2003, de acuerdo con los documentos.
En las conversaciones, Saddam Hussein, ejecutado en 2006, también negó cualquier conexión con el líder de la red terrorista Al-Qaeda, Osama bin Laden, a quien calificó como un “fanático” y citó a Corea del Norte como su más probable aliado ante un momento decisivo.
Biden en visita sorpresa
En tanto, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, realizó ayer una sorpresiva visita a Bagdad, donde se reunió con líderes iraquíes y militares de su país, ante quienes reconoció que, tras la salida de tropas estadounidense de las ciudades iraquíes, queda mucho trabajo por hacer. En todo caso, se mostró optimista sobre el futuro de Irak.