WASHINGTON.— Casi ocho meses después de la histórica victoria de Barack Obama, un dictamen del Tribunal Supremo del estado de Minnesota concedió ayer finalmente la victoria al demócrata Al Franken, con lo que se garantiza al partido una supermayoría de 60 escaños en el Senado y a la Presidencia de Obama un poderoso músculo legislativo que le permitirá sacar adelante sus iniciativas.“Me siento feliz y honrado”, dijo con el rostro iluminado por una sonrisa Al Franken, un comediante convertido en político que circulaba hasta ayer con licencia de tolerado por los pasillos del Congreso, mientras los tribunales dirimían la disputa con el republicano Norm Coleman. La Suprema Corte de Minnesota hizo válidos los resultados de un recuento que concede a Franken una ventaja de apenas 312 votos, de un total de casi 3 millones que fueron emitidos en las urnas en los comicios de noviembre de 2008.
La estrecha victoria concedida a Franken, un importante salto cualitativo para los demócratas en el Congreso, era festejada desde la oficina oval de la Casa Blanca, donde el presidente Obama fue incapaz de ocultar su satisfacción mientras transmitía su intención de “colaborar con el senador electo para sentar una nueva base para el crecimiento y la prosperidad”. Desde su casa en Saint Paul, el derrotado Norm Coleman compareció ante la prensa y aceptó el fallo del tribunal.
“El nuestro es un gobierno de leyes, no de hombres o mujeres”, dijo Coleman.
Con la victoria de Franken, los demócratas cuentan ahora con 60 de los 100 escaños en el Senado, si se incluyen los de los independientes Joe Lieberman y Bernie Sanders, que suelen alinearse con ellos en las votaciones. De este modo, los demócratas han consolidado una supermayoría, con la cantidad de votos necesaria para superar cualquier intento de veto o de imposición de mociones dilatorias u obstruccionistas por parte de la oposición en los procesos para aprobar leyes.
Los demócratas, que lograron una amplia mayoría legislativa en las pasadas elecciones, contaban hasta abril con 58 senadores. Sin embargo, la sorpresiva renuncia del senador republicano por Pennsylvania, Arlen Specter, y su salto a las filas demócratas, había colocado a los demócratas en la frontera de los 60 escaños que ayer mismo se encargaba de coronar Al Franken, el hombre que ha sido capaz de entregar a los demócratas una supermayoría que se convertirá en la llave de iniciativas legislativas tan importantes como la reformas sanitaria o la designación de jueces del Tribunal Supremo.