WASHINGTON, Florida (Agencias).— Un satélite de la NASA que debía ser colocado en el espacio para trazar un mapa del dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, terminó ayer hundido en el mar, cerca de la Antártida, luego de que el cohete que lo transportaba fallara.
El Observatorio del Carbono en Órbita, valorado en 278 millones de dólares, despegó a bordo de la astronave no tripulada Taurus desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg, en California, con dirección a una órbita espacial a unos 645 kilómetros sobre los polos.
La nave, de 447 kilos, se encontraba dentro de una especie de concha que le sirve de protección, pero a los tres minutos del vuelo la cubierta no se despegó como se esperaba, haciendo fracasar la misión.
Un problema de sobrepeso
“Como resultado directo de cargar con ese peso extra, no logramos orbitar”, dijo John Brunschwyler, administrador del programa de Taurus con el fabricante Orbital Sciences Corp.
La nave, también construida por Orbital Sciences, volvió a Tierra, cayendo en el océano Pacífico cerca de la Antártida.
El observatorio era el primero de la NASA dedicado a rastrear las emisiones de dióxido de carbono a escala global. Las mediciones del satélite debían ayudar a elaborar mejores modelos climáticos.
Los científicos iban a usar esa información para mejorar la comprensión de los procesos naturales y las actividades humanas que regulan la abundancia y distribución de este gas que contribuye al calentamiento atmosférico global.
“Para la comunidad científica es una decepción enorme”, dijo el director de lanzamientos de la NASA, Chuck Dovale.
La agencia espacial estadounidense dijo que convocará a un equipo de expertos para investigar el accidente.