El presidente “bonachón”. Así ha sido descrito el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva. Su figura regordeta y su rostro animoso, su buen humor, le han abierto puertas y ayudado a mantener su popularidad a pesar de los escándalos que han rodeado a su partido.De origen humilde, se identifica con los pobres, pero también se sabe manejar entre los grandes líderes mundiales. Nació en un pueblo pequeño, Caetés, en 1945. Fue el séptimo de ocho hijos (vivos, otros cuatro fallecieron), en una familia de campesinos. Su padre terminó por abandonarlos. Desde muy pequeño, en Sao Paulo, Lula comenzó a trabajar como lustrabotas. Fue también mozo de tintorería, recadero, mecánico y obrero metalúrgico, antes de convertirse, en 1969, en el líder de Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo.
Ese mismo año se casó con María de Lourdes, una obrera. Pero la felicidad le duró sólo un año, porque ella murió de hepatitis, justo al dar a luz a un bebé que tampoco sobrevivió, por falta de atención adecuada. En 1974 se casó con Marisa Leticia Rocco Casa, con quien tiene cuatro hijos. Once años más tarde, se convertiría en el fundador y máximo dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) que lo llevó a la Presidencia (2003).
Acceso al poder
Lula (diminutivo de Luiz) lanzó su primera candidatura presidencial en 1989, pero fue derrotado por Fernando Collor de Mello. Su posición “izquierdista” hizo temer a los empresarios y a la clase media por su futuro. Se lanzó nuevamente en 1994, pero fue derrotado por Fernando Henrique Cardoso, que volvió a vencerlo en 1998.
Gobierno
Finalmente, en su cuarto intento (2002), no sólo venció, sino que arrasó, al conseguir 61% de los votos. Su elección causó nerviosismo a nivel internacional, pero Lula se encargaría de demostrar que la izquierda tiene muchos caminos. Y comenzó el “Lulagobierno” o la “Nueva izquierda”. Conocedor de las necesidades de los brasileños “de abajo”, a eso dedicó su primer periodo de gobierno (2003-2006). Su proyecto más ambicioso: “Hambre Cero”. Lula se propuso erradicar en cuatro años esta plaga. El año pasado, la tasa de pobreza bajó 11%, en comparación con 2006.
También lanzó el Plan Nacional de Erradicación del Trabajo Esclavo. Pero al mismo tiempo, se granjeó la confianza de los empresarios —no sin las protestas de líderes petistas—, reformó el sistema tributario para simplificar impuestos y lanzó su Plan de Reforma Agraria, para ayudar a los campesinos que carecen de tierras.
Talón de Aquiles
No todo ha sido miel sobre hojuelas. Antes de concluir su primer periodo, Lula se vio salpicado por un esquema de corrupción (el “escándalo de las coimas”) que involucró a miembros del PT y de otros partidos. No obstante, salió airoso y resulto reelecto —en segunda vuelta— en 2006. Ha prometido que no buscará un tercer mandato. “Cuando un líder político comienza a pensar que es indispensable y que no puede ser sustituido comienza a nacer una pequeña dictadura”, dijo a TV Globo.
Visión hacia el mundo
Lula ha conseguido colocar a Brasil como una potencia emergente digna de ser considerada a nivel internacional. Ha sabido llevar buenas relaciones con Estados Unidos sin dejar de criticar sus políticas, incluyendo las que causaron la crisis económica actual. Se ha acercado igual a Sudáfrica e India que a China. Impulsa en el exterior los biocombustibles y la floreciente industria petrolera brasileña.
En su propio vecindario, se ha acercado a Perú, Argentina Colombia —país al que ofreció mediar en el conflicto con las FARC— y México, sin alejarse de Cuba y Venezuela. “Brasil personifica la esperanza de países como República Dominicana, demostrando que puedes mantener tu dignidad” a la hora de negociar con “los grandes”, dijo Federico Cuello, ex embajador de Dominicana ante la OMC al describir el liderazgo de Lula.