eduardo.mora@eluniversal.com.mxBajo el título, Por qué la historia no puede esperar, la revista Time designó ayer al presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, el hombre del año 2008, decisión que no resultó tan sorprendente como la propia presentación del legendario semanario estadounidense de detalles sobre el primer afroamericano que encabezará al país más poderoso del mundo, sumido en una severa recesión económica y agobiado por dos guerras (Irak y Afganistán) y amenazas terroristas.
Time describe la modesta oficina del presidente electo, The Office, como le llaman, un sitio que recuerda más a los lugares donde un estadounidense común recibiría información de su seguro de vida, a la que se llega por un cubículo donde trabajan sileciosamente algunos jóvenes.
“Usted pensaría que el presidente electo —alguien que atrae a 100 mil personas para escuchar su discurso en San Louis, Missouri, que recauda 750 millones de dólares, y que encarará el primer año más difícil desde Franklin Roosevelt— quizá merece un sillón de piel”, comentó Time en su perfil de Obama, para puntualizar de inmediato que a éste el asunto no parece importarle.
La crisis ha sepultado en el pasado el gran acontecimiento que fue la elección de Obama, pero quien será el 44 presidente de la historia de Estados Unidos, se ha movido con presteza para conformar una administración que reanime la confianza de un mundo convulso, destaca Time, y detalla que el nuevo Obama es “la antitesis de la retórica”, es la persona que “logra que las cosas sean hechas”.
En una entrevista con la propia revista, que desde 1927 designa anualmente al personaje del año, Obama establece como prioridad en política doméstica ayudar a la economía de Estados Unidos a recuperarse de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión.
En política exterior dice que se tiene que cerrar la prisión en la base militar estadounidense de Guantánamo, poner fin a las torturas y “restablecer un equilibrio entre las exigencias de nuestra seguridad y nuestra Constitución”.
Además, subraya que Estados Unidos debe reconstruir sus alianzas en el mundo, reducir el número de tropas estadounidenses en Irak y aumentarlas en Afganistán, donde precisa, se necesita un enfoque diplomático y no sólo militar. No olvida la idea de fortalecer las instituciones internacionales para enfrentar amenazas transnacionales como el cambio climático.
Obama, juzga David von Drehle en su retrato, “posee una rara habilidad para leer los imperativos y las posibilidades de cada nuevo momento y se organiza a sí mismo y a otros para anticiparse al cambio y convertirlo en oportunidad”.
En las imágenes de 2007 que presenta Time, una que sorprende particularmente, tomada por Callie Shell; es la 47 de 48 fotos y muestra a Obama con los pies sobre su modesto escritorio, con ambos zapatos muy desgastados, casi con orificios.