WASHINGTON.— El gobernador de Illinois, el demócrata Rod Blagojevich, se convirtió ayer en el inesperado protagonista de un escándalo de corrupción por su presunta responsabilidad en una operación que buscaba vender al mejor postor el escaño senatorial que dejó vacante el presidente electo, Barack Obama, quien ayer mismo se vio obligado a desmarcarse de una operación que podría poner tras las rejas a Blagojevich.
“En ningún momento he tenido contacto con el gobernador de Illinois o su oficina y no estaba al tanto de lo que ocurría”, se limitó a comentar Obama al señalar que “hoy es un día triste para Illinois”.
En un operativo que ha causado la vergüenza y el estupor de los demócratas, el gobernador fue detenido a primera hora de ayer en su domicilio por agentes del FBI que lo acusaron de conspirar para obtener “beneficios financieros” a cambio del asiento que ocupó Barack Obama en el Senado hasta el pasado 13 de noviembre.
Horas después, Blagojevich y su jefe de gabinete, John Harris, quedaron en libertad bajo palabra, luego de comparecer ante un juez federal en Chicago y de comprometerse a pagar una fianza de 4 mil 500 dólares.
De acuerdo con la legislación de Illinois, la decisión de designar al sucesor de Obama corresponde al gobernador del estado que, según recogen las grabaciones telefónicas realizadas por el FBI, habría estado negociando el escaño a cambio de dinero, de un puesto en el gabinete, de una embajada o de incluso un asiento en una directiva corporativa para su mujer.
“Este es un día muy triste para Illinois”, aseguró el fiscal federal que instruye el caso, Patrick J. Fitzgerald, al añadir que “hasta (el ex presidente) Abraham Lincoln se hubiera revuelto en su tumba”, si se enterara de las prácticas políticas en su estado y que por fortuna, enfatizó, no han tenido nada que ver con Obama.
“El presidente electo no está relacionado, ni tenía conocimiento, de la maniobra del gobernador de subastar su puesto vacante en el Senado”, enfatizó Fitzgerald.
Según el escrito de la acusación, un documento de 76 páginas que describe el modus operandi del gobernador para sacar el mayor provecho de un escaño en el Senado, ha puesto además al descubierto el acoso y las presiones de Blagojevich contra el consejo editorial del periódico The Chicago Tribune.
El más importante periódico de Illinois habría experimentado las brutales presiones del gobernador —la no autorización, por ejemplo, de la venta del estadio Wrigley Field, sede de los Chicago Cubs, para salir de deudas—, para conseguir el despido de un indeterminado grupo de periodistas que lo habían convertido en objetivo de sus críticas.
Blagojevich, que esta semana cumple 52 años, se encuentra en el segundo mandato como el primer gobernador demócrata de Illinois, después de más de 30 años de dominio republicano.
Tras la renuncia de Obama a su escaño, uno de los más disputados, todas las apuestas sugerían que el Senado no se quedaría sin un representante de la comunidad afroestadounidense. A pesar del escándalo, a la cabeza de las quinielas se sigue ubicando Jesse Jackson Jr, de 43 años, hijo del histórico dirigente de la comunidad negra y el político más popular del South Side de Chicago.
En la terna también figuran los nombres del hispano Luis Gutiérrez y de la asiática Tammy Duckworth.