BOMBAY, India (Agencias).— Comandos indios descendieron desde helicópteros hasta el tejado de un centro hebreo en Bombay, donde supuestos milicianos islamistas mantienen como rehenes al menos a 10 israelíes, mostraron imágenes de televisión transmitidas al cierre de esta edición.
El centro judío era uno de los tres focos de la capital comercial de India donde las fuerzas locales batallaban para expulsar a milicianos, más de 24 horas después de que los atacantes fuertemente armados dieron muerte al menos a 125 personas en una serie de ataques coordinados.
Un testigo dijo que las fuerzas de seguridad dispararon contra el edificio, aparentemente para cubrir el descenso de los comandos, mientras los soldados bajaban por cuerdas desde el helicóptero.
La policía dijo que los milicianos aún están escondidos en el Hotel Taj Mahal y el cercano Hotel Oberoi Trident junto con un número desconocido de rehenes. Otro testigo dijo que comandos también asaltaron el viernes en la mañana el Hotel Oberoi Trident.
El primer ministro de India, Manmohan Singh, culpó de los ataques a grupos milicianos con sedes en países vecinos, lo que usualmente significa una alusión a Paquistán, generando la posibilidad de tensiones renovadas entre las naciones rivales que cuentan con armas nucleares.
Singh adivirtió de “un costo” si esas naciones no toman acciones para evitar que su territorio sea usado para lanzar ataques semejantes.
Unos 25 hombres armados con rifles de asalto y granadas —algunos de los cuales arribaron a la ciudad por vía marítima— se desplegaron a través de Bombay para atacar lugares populares entre turistas y hombres de negocios, incluyendo los dos hoteles más lujosos de la ciudad.
La policía dijo que al menos siete de los atacantes murieron y que nueve sospechosos están bajo custodia. Las fuerzas de seguridad también informaron que 12 efectivos policiales habían muerto, incluyendo a Hemant Karkare, jefe del escuadrón antiterrorista en Bombay. Al menos seis extranjeros, entre ellos un australiano, un británico, un italiano y un japonés, están entre los fallecidos. Decenas más están atrapados en medio de los enfrentamientos o son mantenidos como rehenes.
Más de 300 personas han resultado heridas. Comandos enfrentaron el jueves a los milicianos, a menudo cuarto por cuarto, en ambos hoteles para rescatar a gente atrapada, dijo la policía.
Grandes llamaradas salían de los edificios y se escucharon fuertes explosiones durante los enfrentamientos.
Bombay, una ciudad de casi 18 millones de habitantes que representa el centro nervioso de la pujante economía india y que alberga a la industria fílmica de “Bollywood”, estuvo virtualmente cerrada el jueves mientras se desarrollaban las batallas.
El diario hindu reportó que al menos tres milicianos que fueron puestos en custodia eran miembros del grupo con base en Paquistán Lashkar-e-Taiba.
El grupo se hizo conocido por su lucha contra el gobierno indio en la disputada Cachemira y en el pasado ha sido estrechamente vinculado al servicio de inteligencia de Paquistán (ISI, por sus siglas en inglés). Lashkar-e-Taiba negó tener algún tipo de participación en los ataques.
“Es evidente que el grupo que llevó a cabo estos ataques, con base afuera del país, había venido con una resuelta decisión de crear caos en la capital comercial del país”, dijo Singh en un discurso televisado.
“Tomaremos seriamente que el uso del territorio de nuestros vecinos para lanzar ataques en contra nuestro no será tolerado y habrá un costo si ellos no toman medidas adecuadas”, agregó.
Paquistán condenó el asalto y prometió una cooperación total con India, pero también advirtió al gobierno de Nueva Delhi que no le culpe de tener vínculos con los ataques terroristas en Bombay, alegando que de hacerlo, “destruiría toda la buena voluntad” entre los dos vecinos.
En Islamabad, el portavoz de los servicios secretos paquistaníes (ISI), Zafar Iqbal, aseguró que “Paquistán no está involucrado en los atentados de Bombay”.