REYKJAVIK (DPA y EFE).— Miles de islandeses se congregaron ayer ante el edificio del Parlamento y lanzaron tomates, huevos y papel higiénico para protestar por las consecuencias de la crisis financiera, mientras que en Bruselas cientos de manifestantes reclamaron garantías para sus depósitos en entidades islandesas.La policía de Reykjavik cifró en unos 6 mil los participantes en la reunión de protesta ante el edificio del “Althing”, una cifra desacostumbradamente elevada en un país de sólo 320 mil habitantes.
Los manifestantes exigieron la dimisión del primer ministro islandés, Geir Haarde, y elecciones anticipadas. Simultáneamente, en Bruselas se manifestaron cientos de ahorristas solicitando garantías estatales para el dinero depositado en el banco islandés Kaupthing.
Las protestas se congregaron delante de la embajada de Luxemburgo y luego ante la sede diplomática de Islandia. Según la policía, la manifestación contó con la participación de 550 personas. Según los organizadores la cifra ascendió a 750.
“Nosotros no somos ni especuladores ni inversores, sino personas que han depositado sus ahorros como buenos padres de familia en una cuenta de ahorros”, señaló un grupo de clientes del Kaupthinig. Se estima que la entidad congeló un total de 20 mil cuentas de clientes belgas. Los manifestantes acusan al Estado islandés de responder únicamente por los fondos de los clientes islandeses de la entidad bancaria que quebró y luego fue nacionalizada.
Además, expresaron duras críticas contra las revistas de inversores que, antes de la crisis financiera, habían recomendado abrir cuentas de ahorro en el banco fracasado. El Estado islandés está al borde de la bancarrota tras el desplome de los tres mayores bancos del país. Los ciudadanos se enfrentan ahora a una inflación de 15%, tasas de referencia de 18% y un aumento dramático del desempleo.
El principal desencadenante de la crisis es la expansión internacional agresiva durante años de los bancos del país con ayuda de créditos de riesgo.
Ahora, las finanzas estatales sólo pueden asegurarse con ayuda de créditos del extranjero y del Fondo Monetario Internacional (FMI).
También en Washington hubo protestas, aunque en ellas participó apenas un centenar de personas, que realizaron una marcha fúnebre para declarar “muerto” al capitalismo y pedir a los representantes de los países reunidos en la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) que fomenten la creación de empleos y mejore la cobertura sanitaria.