BUENOS AIRES.— El derrumbe de las “pirámides financieras”, suerte de empresas de crédito que prometían ganancias de hasta 300%, provocó ayer en Colombia numerosos disturbios en más de medio país y la muerte de un funcionario municipal en una pequeña ciudad del departamento sureño de Nariño, lo que llevó a las autoridades a intervenir esas firmas y a decretar el estado de emergencia.
El cierre de esas financieras, sin control del banco Central, se convirtió en la estafa colectiva más grande de la historia del país. Ayer mismo, el ministro de Finanzas, Óscar Zuloaga, y el presidente, Álvaro Uribe, reconocieron que el gobierno “actuó con lentitud”.
En este marco, ahorristas enardecidos salieron ayer a atacar las sedes de las “pirámides”, en Popayán y en numerosas ciudades de Quindío, Risaralda, Antioquia, Cauca y Nariño. La policía debió intervenir con gases y con detenciones de revoltosos, en ciudades como Pereira, Armenia, Tuluá, Buga, Santander de Quilichao, El Cerrito, Candelaria, Buenaventura y Pasto.
El hecho luctuoso de la jornada tuvo lugar en el municipio Guesaco, departamento de Nariño, cuando un interventor municipal fue confundido con un agente de las pirámides que fugaba y terminó asesinado de un disparo.
Valencia dejó escapar la sospecha de que detrás de las pirámides existe un andamiaje para blanquear dinero del narcotráfico. Por eso pidió a la Fiscalía que se investigue a las mil 302 entidades de ese tipo que hayan realizado operaciones sospechosas en el país y reclamó colaboración de la DEA.
En medio de la bronca y descontrol general de los estafados, la oposición al gobierno de Uribe calificó el caso de “una bomba social”, según la portavoz del Partido Liberal en el Congreso, Cecilia López.
El que casi 500 mil ahorristas se vean afectados podría dañar seriamente la economía, ya que “en su mayoría son de clase media lo que impactará de inmediato la capacidad de consumo de ese sector”, explicó el economista Luis Garay, mientras López sostiene que “esta estafa es la muestra de que la gente con capacidad de ahorro no cree en la banca tradicional”.