WASHINGTON.— ¿Quiere usted trabajar en la administración Obama? Sólo las personas que expongan todos sus asuntos pueden aplicar, preferiblemente no deben presentar nada controvertido.
El cuestionario de siete páginas que está siendo enviado por la oficina del presidente electo de EU, Barack Obama, a quienes buscan puestos en el gabinete, podría ser la solicitud más larga, y algunos dicen que invasiva, que haya habido nunca.
El cuestionario incluye 63 preguntas para el registro personal y profesional, algunas sobre los cónyuges de los solicitantes y también sobre sus hijos, lo que está forzando a quienes quieren empleo a ver desde los sótanos hasta los áticos en busca de cajas de zapatos, diarios y archivos de computadora para documentar tanto sus logros como sus errores.
Quedan excluidos los más pequeños detalles: las multas de infracciones de tránsito de menos de 50 dólares no necesitan ser reportadas, dice la solicitud, donde se pregunta a los aplicantes si ellos o alguien en su familia posee armas. Deben incluir cualquier correo electrónico que pueda avergonzar al presidente electo, junto con cualquier blog y ligas a las páginas de Facebook.
También se pide a los solicitantes que “por favor enlisten todos los alias que hayan usado para comunicarse en internet”.
El proceso de evaluación para los trabajos del ramo ejecutivo ha sido oneroso durante décadas, con cada administración entrante levantando nuevas barreras para evitar los errores del pasado, o las controversias del presente, y se actualiza para reflejar los cambios tecnológicos (no había Facebook la última vez que llegó un nuevo presidente).
Sin embargo, Obama ha elevado la evaluación incluso más allá de lo que se esperaba, especialmente en lo que hace a los miembros de la familia de los solicitantes, lo que refleja la retórica de su campaña contra el cabildeo tan típico de Washington.
“El presidente electo hizo el compromiso de cambiar la forma en que Washington hace negocios y el proceso de evaluación ejemplifica justo eso”, dijo Stephanie Cutter, vocera responsable de la oficina de transición de Obama.
Los trabajos con los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac han servido como lucrativas incubadoras para los funcionarios de administraciones demócratas y republicanas. Pero esas afiliaciones se han vuelto potencialmente tóxicas desde que el gobierno tomó ambas empresas, luego de años de irregularidades financieras que desataron la actual crisis económica.
Así, no sorprende que la pregunta número 18 del cuestionario de Obama sea sobre si “usted, su cónyuge o cualquier miembro de su familia inmediata” ha estado afiliado con Fannie, Freddie, American International Group, Washington Mutual o cualquier otra institución que fuera rescatada por el gobierno. Bajo “ayuda doméstica”, el cuestionario pregunta el estatus migratorio del personal de servicio de los solicitantes y si éstos han pagado los impuestos requeridos por tener a sus empleados.