WASHINGTON.— Tras recibir el espaldarazo del ex secretario de Estado, Colin Powell, el candidato demócrata a la Presidencia de EU trasladaba ayer sus fuerzas hasta Florida para establecer su cabeza de playa y animar desde ahí a las primeras oleadas de electores que no han querido esperar hasta el 4 de noviembre para emitir su voto.Al referirse a Powell, Obama habló de la posibilidad de que el general retirado obtenga un cargo formal en su gobierno, de llegar a la Casa Blanca. “Él será uno de mis asesores”, dijo el candidato demócrata en una entrevista.
Más tarde, Barack Obama llamó en Florida a acudir a las urnas. “¡No esperen hasta el 4 de noviembre!... Vayan a votar y animen a sus amigos y vecinos, porque el tiempo apremia y son muchas las cosas en juego”, fue el mensaje que lanzó desde Tampa y Orlando, escenarios de una dura batalla con los bastiones republicanos que, por primera vez en casi una década, han visto avanzar la marea demócrata.
“La victoria en favor del cambio no va a ser fácil. De hecho, los ataques en contra nuestra se van a multiplicar a través de llamadas de odio, correos insidiosos y acusaciones de todo tipo. Pero esta vez, los ataques no van a surtir efecto porque los problemas del país son más urgentes e importantes que eso”, dijo.
Con una significativa ventaja en las encuestas (que le conceden una ventaja de entre 3 y 5 puntos porcentuales) y con más de 600 mil electores más que los registrados por el Partido Republicano, Obama, protagonizaba ayer un desembarco de la mano de Hillary Clinton, en un lance que busca anticiparse al futuro desde Florida, donde miles de electores hacían ayer fila frente a los colegios electorales para votar por adelantado en una operación que culminará el próximo 1 de noviembre.
“Hoy todos nosotros vamos a iniciar la gran marcha para recuperar nuestro país y dejar atrás ocho años de políticas fallidas de George W. Bush, que practicó las mismas políticas que insiste en predicar, John McCain”, aseguró Hillary en un multitudinario acto en Orlando, en el corazón de uno de los estados más castigados por el desempleo y la crisis inmobiliaria.
“Si quieren arreglar los problemas del país y asegurar nuestro futuro entre todos tenemos que arrimar el hombro para asegurarnos la derrota de los republicanos”, remató Clinton en la primera aparición al lado de Obama desde junio pasado.
La batalla por Florida ha obligado a McCain, a echar mano de aliados como el senador por ese estado, Mel Martínez, quien se ha hecho cargo de la defensa de un estado en riesgo de pasar al bando demócrata mientras blande las mismas acusaciones que han lanzado a la desesperada Sarah Palin y el propio McCain contra Obama, para presentarlo como un “peligroso socialista” que comulga con “políticas que le han hecho mucho daño a Cuba”.