BERLÍN.— La guerra entre Nicolas Sarkozy y Angela Merkel duró una semana y estuvo a punto de hundir a Europa en una nueva crisis política. Pero ayer, el mandatario francés y la canciller germana dejaron a un lado sus diferencias y acordaron impulsar un plan de medidas destinado a impedir que el continente sucumba ante la grave crisis financiera.En el marco de un homenaje a Charles de Gaulle, el legendario líder francés que selló la paz con Alemania con un abrazo a Konrad Adenauer, Merkel y Sarkozy recuperaron el espíritu de hace más de medio siglo y coincidieron en que Europa no saldrá de la crisis si el legendario eje franco-alemán es incapaz de funcionar.
“Europa, azotada por la crisis sin precedentes que se abate sobre el mundo, no mantendrá su unidad ni será capaz de actuar a menos que Francia y Alemania trabajen juntos con total confianza y con la amistad más sincera”, dijo Sarkozy durante una rueda de prensa conjunta realizada en Colombey-Les-deux-Eglises.
“Lo que vivimos en este momento es un exceso de mercado que debe ser corregido… Sólo lo lograremos si Francia y Alemania trabajan estrechamente juntas”, insistió, por su parte, la canciller Merkel, al señalar que los dos gobiernos estaban trabajando para poner en marcha una reacción concertada y coherente en la zona del euro para enfrentar la crisis.
Hace una semana fracasó en París una cumbre extraordinaria en la que participaron los líderes de Italia, Francia, Reino Unido y Alemania a causa de la férrea negativa de Merkel de apoyar un plan de rescate para la Unión Europea similar al que aprobó Washington.
“El fracaso no ha sido mío, sino de Merkel. Ella no ha querido el fondo de salvamento europeo”, dijo Sarkozy a sus asesores, en un comentario privado que llegó a oídos del periódico satírico Le Canard Enchainé. “Ella ha dicho: a cada uno su propia mierda”.
Todo cambió durante la semana más negra que haya vivido Europa y el mundo en más de 80 años. Confrontados a la caída de las bolsas y al colapso del sistema bancario, los líderes europeos comenzaron a buscar medidas para poder hacer frente a la crisis.
El resultado puede ser anunciado este domingo, cuando los líderes de los 15 países europeos que integran la zona euro se reúnan en París, en una nueva cumbre extraordinaria. “Hemos preparado un cierto número de decisiones que serán sometidas a nuestros socios”, adelantó ayer el presidente Sarkozy, después de hacer las paces con Merkel.
“Nos dotaremos de una caja de herramientas común y cada país podrá utilizar esas herramientas para responder a sus propias condiciones particulares”, señaló la canciller germana. “La primera etapa fue el G-7, la segunda será el Eurogrupo y la tercera etapa es poner en marcha soluciones nacionales. El próximo lunes las cosas serán más claras”, añadió.