WASHINGTON.— Con el pandemónium de una crisis económica pisándoles los talones, Barack Obama y John McCain preparaban ayer su artillería para enfrentarse en un segundo cara a cara, en el debate que albergará este martes la Universidad de Belmont, en Nashville, mientras la guerra sucia entre ambos candidatos arreciaba desde todos los frentes.
En el curso de las últimas horas, la campaña republicana ha insistido en utilizar a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como perro de presa para atacar a Obama por sus presuntos vínculos con organizaciones terroristas en la década de los 60 —cuando el candidato demócrata era un niño—, mientras la campaña demócrata ha lanzado una campaña a nivel nacional para vincular a McCain con algunos de los escándalos de estafa y corrupción hacia fines de los 80 que dejaron a miles de familias e inversionistas en la ruina.
“No vamos a permitir que, en medio de la peor crisis económica desde la Gran Depresión, McCain cambie de página en función de sus intereses electorales”, aseguró David Plouffe, responsable de la campaña de Obama, al anunciar el lanzamiento de un documental de 13 minutos en el que se ventilan las relaciones peligrosas de McCain con Charles Keating, un banquero que pagó generosamente al senador por Arizona por su mediación para alejarlo de las pesquisas de la justicia en un escándalo que, hace casi dos décadas, provocó el colapso de la caja de ahorros e inversiones Lincoln Savings and Loan, mientras miles de familias quedaban en bancarrota.
McCain fue uno de los cinco senadores investigados —conocidos como los Keating Five— por un panel del Senado por su intervención ante los reguladores bancarios para ayudar a Keating. Los investigadores concluyeron en 1991 que McCain estaba menos involucrado en el caso que los otros cuatro senadores, pero fue criticado por haber demostrado “mal juicio” al respecto. El propio McCain describió aquel capítulo como “el peor error” de su vida.
El terremoto que ayer sacudió nuevamente a las bolsas obligó a McCain a acusar al candidato demócrata de estar detrás de la actual crisis por sus presuntos vínculos con las firmas inmobiliarias Fannie Mae y Freddie Mac, que se encuentran entre las corporaciones que iniciaron el incendio con la ampliación de las hipotecas de alto riesgo que han contaminado a la banca con elevadas dosis de deuda tóxica. “Obama recibió dinero de esas empresas y por ello se opuso a un mayor control sobre ellas”, aseguró McCain, quien al mismo tiempo tachó a Obama de “mentiroso” y dijo que en realidad nadie lo conoce.
No fue un buen día para el republicano, que recibió varios golpes a la vez. De un lado, una encuesta de CNN dio a su rival demócrata una ventaja de 8 puntos en preferencias electorales (53% contra 45%). Del otro, un sondeo de la Universidad Suffolk señaló que en Virginia, un estado que será clave en las elecciones de noviembre, el demócrata delanta a McCain por 12 puntos.
Por si fuera poco, otra encuesta de The Wall Street Journal y la cadena NBC dijo que, para los espectadores, Obama es mejor para debatir que McCain. Falta ver lo que sucederá esta noche, en un debate con formato de audiencia pública en el que los candidatos enfrentarán las preguntas del público asistente y de electores que participen a través de internet. El moderador será el veterano periodista Tom Brokaw.