NUEVA YORK.— El baby shower de Sarah Palin incluyó un invitado sorpresa: el propio bebé. Trig nació un mes antes de lo previsto, así que un soleado día de mayo, Palin, la gobernadora de Alaska, mecía a su hijo recién nacido mientras sus amigos más cercanos, hermanas y hasta su obstetra llegaban con regalos, comida para la fiesta y hasta un pastel color blanco con azul.
La mayoría se había enterado del embarazo de Palin hacía apenas unas semanas. Cuando el médico les informó que el niño nacería con síndrome de Down, Sarah y su esposo decidieron no hablar del embarazo hasta hacerse a la idea. También había factores políticos a considerar. “No quería que la gente en Alaska temiera que no cumpliría con mis deberes”. Sarah incluso ocultó a sus padres e hijos la noticia de que estaba esperando un bebé hasta que estaba en su tercer trimestre de embarazo.
Sus hijos supieron que el niño tenía síndrome cuando nació. Pero cuando presentó a Trig aquel día, lo hizo diciendo que era una bendición de Dios.
Con apenas unos meses de nacido, Trig Paxson Van Palin ha tenido un efecto inesperado en la fortuna política de su madre. Viajó a Texas un mes antes de la fecha en que estaba previsto diera a luz para dar un discurso importante, y lo dio incluso aunque estaba perdiendo líquido amniótico. Tres días después de dar a luz, regresó a trabajar —no era tampoco la primera vez; un día después de que nació otra de sus hijas, Piper, volvió al trabajo.
Pero, con Trig en sus brazos, Palin ha crecido más que nunca antes. El candidato republicano a la Presidencia, John McCain, dijo que la escogió por su imagen de reformista, pero la maternidad de Palin también se ha vuelto parte de su atractivo. Nadie había intentado combinar la política presidencial y la maternidad como Palin lo está haciendo, y no es tarea fácil. En la última semana, las críticas que tanto temía en Alaska se han convertido en un debate nacional, y mientras algunos votantes se han declarado maravillados por ver a un niño con necesidades especiales bajo la luz de los reflectores, otros acusan a Sarah de explotar a Trig para sacar provecho político. Lo cierto es que Trig ha dado a Palin un mensaje poderoso que transmitir.
Muchos padres con cargos de alto perfil prefieren separar su trabajo de sus hijos; la estrategia de Palin es totalmente distinta. “Es la mamá y la gobernadora, y no son cosas separadas”, dijo su amiga Kristan Cole. De hecho, en las oficinas de la gobernadora no era raro encontrarse a Piper, la hija más pequeña de Sarah, en el elevador, dándole besos a su perrito.
“Estará con Piper o Trig; luego sostendrá una conferencia de prensa o negociaciones sobre el ducto de gas natural, o firmará un proyecto de ley, y así”, dijo Angelina Burney, delegada alternativa de Alaska, quien trabaja al otro lado del pasillo, en las oficinas de Anchorage. “Sólo dice a sus hijos: ‘Mamá tiene que dar esta conferencia’”.