SAINT PAUL, Minnesota.— Los dos nombres más importantes en las boletas de las elecciones del 4 de noviembre serán los de John McCain y Barack Obama, pero para un gran número de votantes indecisos, la batalla más “jugosa” de este otoño será entra las otras dos estrellas de las convenciones republicana y demócrata, Sarah Palin y Hillary Rodham Clinton, respectivamente.
Palin, gobernadora de Alaska y compañera de fórmula de McCain, dio el mejor discurso de la convención republicana, el miércoles en la noche, y atrajo a 37 millones de televidentes. Palin dejó en claro que su meta es atraer para sí a las votantes indecisas con el mensaje “soy una de ustedes”, el mismo que Clinton empleara, con gran éxito, en su fallida lucha por la nominación demócrata.
Clinton, en tanto, tiene un legado que proteger. No tiene ninguna intención de entregar los 18 millones de votos que consiguió en su campaña a Palin, una conservadora social cuyas posturas políticas van en sentido contrario a las que prevalecen en Hillarylandia. Lo que es más, Clinton quiere ser quien haga historia como la primera mujer en conseguir la candidatura presidencial, ya sea en 2012 o en 2016.
La pregunta es: ¿Luchará Clinton contra Palin para ayudar a Obama, su ex rival? Asesores de la ex primera dama dicen que ella hará todo lo que esté en sus manos para que el senador por Illinois llegue a la Casa Blanca, porque no desea que la culpa recaiga en ella en caso de que él pierda; pero, al mismo tiempo, tampoco desea que la gente la vincule demasiado con él ni con los ataques contra una política novata, como Palin, en una eventual derrota de Barack.
Más allá de sus destacados desempeños en las convenciones, y de que ambas dan la imagen de tener familias como de telenovela, Clinton —que el lunes hará campaña por Obama en Florida— y Palin tienen poco en común. Las expectativas con respecto a Clinton siempre son elevadas; en cambio, la gente no esperaba mucho de Palin en la convención y ella se benefició de esas bajas expectativas. Clinton puede parecer dura cuando se lanza al ataque; Palin ha demostrado habilidad para atacar sin parecer arrogante. Clinton tiene mucha experiencia; Palin, no tanta; Clinton prefiere los pantalones de vestir; Palin, las faldas.
Los amigos de Hillary creen que ella es la principal arma de la campaña de Obama para resaltar las diferencia de los demócratas con la fórmula McCain-Palin. Si la elección sigue tan reñida como hasta ahora, el próximo presidente podría terminar siendo escogido por lo que Chris Lehane, estratega demócrata, definió como las “mamás Wal-Mart”, mujeres trabajadoras anglosajonas que tienen hijos, viven en las zonas conurbadas y rurales de los estados más reñidos, y cuyos votos no están decididos. “En este contexto, Hillary y el ex presidente (Bill) son jugadores clave, un activo para los demócratas, porque pueden entrar a una cocina en Parma, Ohio, o el condado de Macomb, en Michigan, y conectarse instantáneamente justo con ese tipo de votantes”, añadió.
Algunos republicanos piensan que Clinton podría no ser el “gran activo” de la campaña de Obama. “Creo que, en secreto, Hillary adora a Sarah Palin”, dijo la delegada republicana Luanne Van Werven. ¿Por qué? “¡Porque quiere que Barack pierda, para poder competir otra vez, por supuesto!”, explicó entre risas. “Apuesto que la noche del miércoles, Hillary estaba viendo el discurso de Sarah por televisión, mientras gritaba: ¡Vamos muchacha!”.