DENVER, Colorado.— Barack Obama tocó ayer el séptimo cielo en un glorioso acto de unción popular en el que dio el sí a la candidatura presidencial por el Partido Demócrata y en el que llamó al pueblo de Estados Unidos a no desaprovechar “un momento único” en su historia para recuperar al país tras ocho años de gobierno de George W. Bush y sus políticas fallidas.
“Sí, acepto la nominación como candidato a la Presidencia”, fueron las palabras que desataron una oleada de aprobación en la que la silueta apolínea de Obama flotó sobre un mar de banderas y pancartas azules con una sola palabra: CAMBIO.
“Estamos aquí porque queremos a este país tanto que no podemos permitir que los próximos cuatro años se parezcan a los últimos ocho”, dijo Obama en el más multitudinario acto de nominación en la historia de Estados Unidos, que culminó entre fuegos artificiales, una lluvia de confeti y miles de simpatizantes bailando y abrazándose en una noche de fervor obamista.
Una noche en la que más de 80 mil almas corearon una y otra vez: “¡Ocho son suficientes!”. Una noche arrullada por el sonoro eco de la aclamación popular de miles que se apretujaron en el estadio Invesco de Denver, con la esperanza de escuchar a quien ayer declaró el inicio de la operación rescate para recuperar al país de una economía al borde de la recesión, con una crisis energética que sólo ha beneficiado a las grandes corporaciones petroleras; donde cientos de miles han perdido sus hogares y más de un cuarto de millón se quedó sin empleo en 2008.
“Esta es nuestra oportunidad para mantener, en el siglo XXI, la promesa del sueño americano”, dijo Obama en un acto que no desaprovechó para arremeter contra su adversario republicano, John McCain, a quien acusó de buscar un tercer mandato Bush.
“John McCain es todo, menos independiente. Votó el 90% de las iniciativas de la administración Bush. Yo no sé ustedes, pero yo no quiero apostar a ese 10% que representa la posibilidad de cambio bajo McCain”, dijo Obama. Y retó a su rival: “Si McCain quiere un debate sobre quién tiene el temperamento y juicio para ser el próximo comandante en jefe, estoy listo”. “Hoy es nuestra oportunidad de cambiar la política exterior de Bush y McCain que ha despilfarrado el legado construido por generaciones de americanos, demócratas y republicanos”, dijo mientras algunos asistentes le aplaudían entre lágrimas: “A mí me ha convencido. Voy a votar por él, aunque yo haya sido una de las más fieles de Hillary”, aseguró, con los ojos anegados en lágrimas. Lucy Moreno, quien llegó ayer desde Texas para ver “de cerquita al próximo presidente de Estados Unidos”.