SOCHI/TBILISI (Agencias).— Rusia firmó ayer un acuerdo de paz que pondría fin al conflicto con Georgia por la región separatista de Osetia del Sur, pero agregó que se deberán implementar “medidas de seguridad adicionales” antes de que pueda comenzar a retirar sus tropas.
Soldados rusos se retiraron del centro de una población cercana a Tbilisi, la capital de Georgia, pero, al mismo tiempo, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, reveló la decisión del Kremlin de establecer pautas de pacificación en una zona que considera de su esfera de influencia.
Lavrov dijo que Rusia fortalecerá su contingente de soldados del cuerpo de paz en Osetia del Sur, invadida brevemente por Georgia el 8 de agosto, y señaló que Osetia del Sur, y no la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, es la que debe determinar qué países pueden enviar tropas encargadas de mantener la paz. A la pregunta de cuánto demoraría en implementarse la orden de retirada, respondió: “Todo el tiempo que sea necesario”.
“Los acuerdos básicos no marcan un límite para los contingentes de pacificación”, añadió Lavrov. “Cuánto se lleve, ya hemos dicho que no sólo depende de nosotros. Constantemente enfrentamos problemas del lado georgiano”.
Pese al acuerdo, el gobierno de Georgia acusó a Rusia de atacar un puente ferroviario clave, lo que obligó a Azerbaiyán a suspender las exportaciones de crudo que realizaba por vía férrea a los puertos al oeste de Georgia —un recordatorio de la sensibilidad del conflicto en una región clave para el transporte de energía. El Ejército ruso desmintió la acusación.
La Cancillería georgiana dijo también que milicianos respaldados por las fuerzas rusas se hicieron del control de 13 poblaciones georgianas y de una planta de energía fronteriza. La versión no pudo ser corroborada con otra fuente. En todo caso, ante las versiones de la continuidad de los ataques rusos, Rice recordó que el acuerdo exige un “retiro inmediato” de las tropas rusas de territorio georgiano y que al parecer los rusos “no están cumpliendo su palabra”.
El presidente estadounidense George W. Bush dijo que si bien la firma del acuerdo de paz es “esperanzador”, Rusia aún debe dar pasos concretos para retirarse de Georgia y abandonar sus operaciones militares. Sobre el estatus de las independentistas Osetia del Sur y Abkhasia, se mostró tajante: “La lucha de Rusia por las regiones de Osetia y Abkhasia no debe formar parte del futuro de Geor gia. Estas regiones son parte de Georgia y la comunidad internacional ha repetido hasta la saciedad que seguirán siéndolo. No hay discusión sobre esto”.
En tanto, pequeños contingentes de efectivos militares rusos cavaban ayer hoyos para atrincherarse en Igoeti, en un aparente indicio de que permanecerán un tiempo en la zona o de que buscan crear posiciones defensivas para que los rusos protejan a sus camaradas mientras se verifica la salida de las tropas.
En Tshinvali, la bombardeada capital de Osetia del Sur, comenzaron a retornar los refugiados. Tropas del ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia estaban erigiendo un campamento cerca del destruido Parlamento de Osetia del Sur. Por primera vez en días, había más automóviles que tanques en las calles.
El acuerdo de paz firmado ayer por el presidente ruso Dmitri Medvedev parece dejar algunos tópicos abiertos a la interpretación, incluido si Georgia podrá volver a enviar soldados a partes de Osetia del Sur. El plan de tregua, firmado el viernes por el gobierno de Georgia, exige que fuerzas rusas se retiren a posiciones que controlaban antes de que Tbilisi invadiera la región oseta.
Eso indicaría que centenares de soldados rusos que habían estado previamente en Osetia del Sur como integrantes del cuerpo de paz podrán retornar. El plan también otorga a las fuerzas rusas derechos limitados para patrullar Georgia, aparentemente, con el propósito de desalentar al Ejército georgiano o a milicianos de que establezcan puestos de avanzada cerca de Osetia del Sur.
En tanto, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se reunió con altos asesores y con miembros del Consejo de Seguridad para analizar los pasos a seguir para resolver la crisis.