SAN DIEGO (EFE).— El aspirante presidencial demócrata Barack Obama recalcó ayer, en entrevista con EFE, su deseo de fortalecer la prosperidad en México, “nuestro gran aliado” e influyente socio comercial en la región.
“Hay enormes oportunidades para fortalecer nuestra relación bilateral y eso comienza resolviendo el problema de inmigración, que es un asunto de gran contención”, acotó Obama, mientras afuera grupos antiinmigrantes protestaban por su visita.
En su recetario también figura, continuó, “el trabajar con México para fomentar su desarrollo económico, para aliviar las presiones económicas que empujan a tanta gente a venir acá, y puedan hacer vida en México”.
El presidente Calderón, a su juicio, ha sido “valiente al hacer frente al narcotráfico y su influencia en la policía, pero ellos (los mexicanos) necesitan más apoyo”.
Obama votó a favor de la Iniciativa Mérida para ayudar a México y Centroamérica a combatir el crimen organizado y el tráfico de drogas y armas en la frontera común, que se ha cobrado la vida de muchas personas desde enero pasado.
La clave para un buen entendimiento entre Estados Unidos y México “es el respeto y la alianza, y es algo que pienso convertir en una máxima prioridad cuando sea presidente”.
Por último, Obama señaló que la lucha de los negros e hispanos “es una sola”, pese a lo mucho que se habla de las tensiones entre las dos minorías.
“Es la misma lucha cuando queremos que todo niño tenga en EU la misma oportunidad de llevar una vida decente, que todos los estadounidenses tengan acceso a cuidado de salud, buenos trabajos con buenos salarios”, puntualizó Obama.
El senador demócrata por Illinois, un estado con alta representación de hispanos, afirmó ayer que si gana en noviembre, buscará un mayor acercamiento con América Latina, pero perseguirá una política de “zanahoria y garrote” para defender los intereses de Estados Unidos en la región.