WASHINGTON.— En respuesta a la prueba de misiles realizada ayer por Irán, los precandidatos demócrata y republicano a la Presidencia de EU, Barack Obama y John McCain, respectivamente, entraron ayer en “modo de represalia” para demostrar su resolución y liderazgo.
Obama propuso contener al régimen iraní con un coctel de sanciones y diplomacia, mientras McCain abogaba por mantener la apuesta por un escudo antimisiles desde distintos puntos de Europa, un proyecto que ha sido impulsado durante la administración del presidente George W. Bush.
La reacción de ambos después del lanzamiento iraní de nueve misiles de corto y mediano alcance, a fin de disuadir a Israel y EU de renunciar a los planes de atacar sus plantas nucleares, dejó entrever la urgencia por demostrar quién es el mejor “comandante en jefe”.
“Irán se ha convertido en una grave amenaza. Por eso tenemos que asegurarnos de trabajar con todos nuestros aliados para endurecer las sanciones económicas y acometer una diplomacia directa”, dijo Obama en un desplante de resolución y dureza.
McCain consideró que Irán ha mostrado su intención de destruir a Israel. “Tenemos que trabajar con nuestros aliados europeos para, juntos, hacer frente a la amenaza que representa Irán”, afirmó.