Aviso Oportuno inmuebles | empleos | vehículos | varios
Buscar en: EL UNIVERSAL
El Universal
El Mundo

“Esto será un descanso, pero no traerá la paz”
Residentes israelíes saben lo que es vivir bajo el temor constante de un ataque. El optimismo allí ha desaparecido

+A A -A
 
Jana BerisCorresponsal
El Universal
Miércoles 18 de junio de 2008

EN LA FRONTERA CON GAZA.— La atmósfera que se capta en el sur de Israel confunde. Mientras no suena la alarma que advierte que está en camino un cohete Qassam y en tanto no caiga un mortero —que ni siquiera queda registrado en el radar y por ende tampoco activa la alerta que permite correr a buscar refugio— todo aquí parece tranquilo. La zona que limita con la Franja de Gaza, y en especial los campos abiertos y las localidades agrícolas ubicadas a lo largo de la frontera con el territorio palestino, parecen campos de pastoreo.

Lo cierto es que los lugareños viven con una sensación de agobio constante, con la incertidumbre de dónde y cuándo caerá el próximo proyectil. Incluso ahora, al anunciarse la tregua entre Israel y Hamas, nadie aquí parece creer que esto sea un momento dramático con efectos a largo plazo.

“Claro que queremos respirar. Lo necesitamos y por eso apoyo la tregua”, cuenta Irit, una israelí de 23 años que estudia en el colegio regional Sapir, donde ya han caído cohetes, con resultados mortales. “Pero eso no significa que le tenga gran confianza. Será solamente una tregua, un descanso, un recreo, no algo que traerá la paz”.

El tono general que se capta en el terreno es de escepticismo. No pocos hablan de la necesidad de un fuerte operativo militar, antes de lograr un alto el fuego. Otros preferirían no tener que llegar a eso.

“Yo creo que la mejor forma de solucionar las cosas es hablando”, dice Roni Levin, jefe de Marketing en la empresa Erez Dermoplast del Kibutz Erez. Comenta sobre los daños económicos sufridos ya en el lugar, pero más que nada sobre la angustia de vivir con la familia donde uno nunca sabe si en cuestión de segundos tendrá que correr para salvarse.

Lo único claro, dice, es que “debe haber una solución y si juzgamos al gobierno por los resultados, pues evidentemente no son buenos”.

A unos kilómetros de allí está el kibutz Najal Oz. Yankale Cohen, de 73 años, encargado del desarrollo agrícola, tampoco se hace grandes ilusiones. Muestra los árboles plantados por doquier y que, si bien en el pasado servían para dificultar los ataques de los egipcios que controlaban, ahora sirven para protegerse de los palestinos. Es terreno perdido, hectáreas imposibles de cultivar, dice, “por temor a los disparos”.

Por eso, aunque a la población de la zona le gustaría dar chance a la tregua, le cuesta confiar en que servirá de algo.

 
 
PUBLICIDAD






DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | LOS ESTADOS | DF | FINANZAS | PYMES | DEPORTES | ESPECTÁCULOS | CULTURA | ESTILOS | CIENCIA | COMPUTACIÓN | AUTOPISTAS | DESTINOS | SALUD |TU DINERO | GUÍA DEL OCIO | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2008
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | CONEXIÓN TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL