JERUSALÉN.— Ayer, palestinos y egipcios la anunciaban con tono dramático. Israel, aún no la confirmaba. Pero de todos modos, la tregua que podría estar por comenzar, no goza de la confianza de nadie. En general, todas las partes la ven más como un intervalo hasta el nuevo estallido que como el verdadero comienzo de una etapa de calma y tranquilidad.
Tras meses de contactos indirectos con Israel a través de Egipto, la organización integrista islámica Hamas anunció ayer que se había logrado una tregua. La agencia oficial egipcia Mena lo confirmó y fuentes palestinas dijeron que la tregua entraría en vigencia mañana jueves a las 6 de la mañana. Pero por ahora, Israel no lo confirma, aunque tampoco desmiente.
“Israel ya ha dicho que quiere lograr la calma en el sur del país y que prefiere la opción de los intentos de mediación egipcios”, dijo David Baker, de la oficina del premier Ehud Olmert.
Mark Regev, portavoz del primer ministro, señaló que las condiciones para que una tregua funcione son, en primer término, que cesen totalmente las hostilidades. Además, debe detenerse totalmente el contrabando de armas y explosivos a través de la frontera entre Egipto y la Franja de Gaza y “avanzarse” en el tema de la negociación para la liberación del soldado Gilad Shalit, que se encuentra secuestrado en Gaza desde el 25 de junio del 2006.
El viceministro de Defensa Matan Vilnai, comentó que “ojalá la tregua tenga éxito”, pero agregó de inmediato que “mi sensación es que al final habrá un operativo”. Su explicación acerca de las puntas contradictorias, fue clara: “Israel tiene que intentar todo antes de enviar gente al campo de batalla”.
En el terreno mientras tanto, la dinámica parece no verse afectada en absoluto. Israel lanzó tres ataques aéreos contra radicales en la Franja, y por la noche volvieron a caer cohetes de combatientes palestinos en la ciudad de Sderot y otras localidades israelíes.