WASHINGTON.— “Desde ahora, y hasta el día de las elecciones, haré todo lo que pueda para asegurar que Barack Obama sea elegido presidente de Estados Unidos”.
Con estas palabras, el ex vicepresidente y Premio Nobel de la Paz, Al Gore, rompía ayer su silencio y neutralidad para sumarse a la campaña de Obama durante un mitin de apoyo realizado en Detroit, Michigan, para apuntalar las aspiraciones presidenciales que él mismo estuvo a punto de hacer realidad en el año 2004.
“En el transcurso de los últimos 18 meses, Obama ha conseguido crear un movimiento. Él sabe que el cambio no puede venir desde el 1600 de la avenida Pennsylvania —sede de la Casa Blanca— o desde El Capitolio. Él sabe que el cambio comienza cuando la gente se pone en acción”, dijo Gore al solicitar a través de su página en internet (AlGore.com) la donación de fondos para financiar la campaña presidencial de Obama.
“Esto representa mucho para mi campaña”, dijo Obama al comentar el respaldo de Gore, a quien caracterizó como “un visionario, no sólo para el partido, sino para el país”.
El respaldo de Gore en favor de Obama coincidió ayer con el diagnóstico ofrecido por un grupo de destacados politólogos e historiadores que, en un inusual ejercicio de futurismo, ha coincidido en señalar que el senador por Illinois cuenta con uno de los más prometedores prospectos de victoria desde las elecciones presidenciales de 1932, cuando el demócrata Franklin Roosevelt arrasó al republicano Herbert Hoover, con una diferencia de casi 7 millones de votos y un triunfo inapelable en 46 estados de la Unión.
McCain no sólo se enfrenta a uno de los más formidables candidatos en la historia del Partido Demócrata, sino a “uno de los peores ambientes políticos para los republicanos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”, aseguró Alan Abramowitz, profesor de opinión pública de la Universidad de Emory.
El de Gore no fue el único apoyo que se sumó Obama —quien además anunció próximas a Irak y Afganistán—. A su equipo se ha unido ya Patti Solis Doyle, ex directora de la campaña de Hillary Clinton. Ahora, Doyle será jefa de gabinete del futuro aspirante a la vicepresidencia de EU.