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El fantasma de la carestía recorre el mundo. Impulsados por el alza de los precios de los combustibles y por los efectos que el cambio climático tiene sobre las cosechas, los precios de los productos básicos están en una escalada. Y las protestas también.
Por todas partes surgen manifestaciones en contra de la carestía. En Bruselas ayer unas 10 mil personas salieron a la calle para mostrar su inconformidad con la pérdida de poder adquisitivo. Fue el cuarto día consecutivo de protestas que han totalizado entre 90 y 100 mil manifestantes en las principales ciudades belgas, según el portal del periódico Le Soir
Algunos sindicalistas repartieron ayer pan seco a modo simbólico ante la estación de la ciudad de Lovaina, queriendo manifestar que, de seguir las cosas así, pronto sería el único alimento que podría comprar la gente en Bélgica, un país que alberga la capital de la próspera Unión Europea.
La lluvia incesante no disuadió a los manifestantes ayer, pero sí hizo que la concurrencia fuera menos nutrida que la que se dio en Amberes el pasado lunes, cuando participaron 20 mil personas para reclamar que su dinero les siga rindiendo para vivir como lo han hecho hasta ahora. Nada más y nada menos.
Además del reclamo por un aumento del poder adquisitivo, los manifestantes exigieron que tanto a nivel empresarial como gubernamental se mantuviera la solidaridad entre las distintas partes del país, cuestionada por los políticos en numerosas oportunidades en el marco de la disputa lingüística entre flamencos y francófonos.
También en Europa, en Portugal finalizó la protesta de los transportistas tras un acuerdo alcanzado en la madrugada del jueves que supuestamente permitirá normalizar los abastecimientos de combustible y mercaderías en los próximos dos días, pero los agricultores y pescadores lusos anunciaron paros si no reciben apoyos como los camioneros.
Muy lejos de Europa, en Brasil, centenares de personas bloquearon una importante línea ferroviaria propiedad de la gigantesca corporación minera Vale, al prolongarse por tercer día consecutivo protestas en diferentes partes contra corporaciones multinacionales y contra el alto costo de los alimentos.
El martes, miles de obreros rurales ocuparon diques, estaciones ferroviarias, plantaciones y sedes de corporaciones en una ola de protestas que se diseminó por 13 estados brasileños.
El miércoles, la policía en la ciudad sureña de Porto Alegre disparó granadas de gases lacrimógenos y balas de goma contra manifestantes que intentaron ingresar a un supermercado pa-ra protestar por el alto costo de los alimentos. Los manifestantes respondieron arrojando piedras contra los policías. En un comunicado, Vía Campesina dijo que las demostraciones eran para protestar en contra de las multinacionales y contra las corporaciones agroindustriales, a las que culpan por el aumento en el precio de los alimentos.
En Asia, los sectores del transporte en Filipinas y Tailandia protagonizaron ayer movilizaciones contra el elevado precio de los carburantes y pidieron a sus respectivos gobiernos soluciones inmediatas.
Al menos 500 camiones, automóviles y vehículos de toda clase participaron en la marcha organizada en Manila, que culminó frente al Palacio de Malacañang, residencia de los jefes de Estado filipinos.
En Tailandia, decenas de miles de transportistas, pescadores y agricultores protagonizaron la segunda jornada de una movilización general para presionar al gobierno a que busque soluciones al imparable precio de la gasolina. (Con información de agencias)