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Un hombre mata a toda su familia debido a deudas

Reinhard S., un austriaco de 39 años y propietario de una vivienda en el lujoso barrio de Hietzing en Viena, era hasta el martes pasado, aparentemente, un profesional feliz. Pero ese día, Reinhard llevó a cabo un plan que había preparado con paciencia durante varios días
Un hombre mata a toda su familia debido a deudasUn hombre mata a toda su familia debido a deudas
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Enrique F. Molinero
El Universal
Jueves 15 de mayo de 2008

BERLÍN.— Reinhard S., un austriaco de 39 años y propietario de una vivienda en el lujoso barrio de Hietzing en Viena, era hasta el martes pasado, aparentemente, un profesional feliz. Pero ese día, Reinhard llevó a cabo un plan que había preparado con paciencia durante varios días.

Cuando se levantó, el ex burócrata del Parlamento austriaco cogió un hacha que había comprado en la víspera y se dirigió hacia el baño, donde se encontraba su esposa Barbara, una mujer de 42 años y funcionaria en el ministerio de Economía.

Sin decir una palabra, Reinhard le destrozó la cabeza a su esposa y, posteriormente, hizo lo mismo con su hija de siete años. El protocolo de un crimen que ha vuelto a conmocionar a Austria es breve y describe una inédita orgía de sangre que llevó a cabo Reinhard S., agobiado por las deudas.

En menos de 12 horas, el nuevo “monstruo” de Austria, armado con un hacha mató a su esposa, a su hija de siete años, a sus padres y a su suegro. La orgía de sangre comenzó, según el protocolo que logró reconstruir la policía, a las 7.30 horas del martes pasado, cuando el hombre mató a su esposa y a su hija en su vivienda, ubicada en un barrio residencial de Viena. A las 13:00 horas, el asesino llegó a la casa de sus padres en la localidad de Ansfelden, en Alta Austria, ubicada a unos 160 kilómetros de la capital.

En la planta baja, el hombre, siempre armado con hacha, mató a su madre de 69 años y a su padre lo asesinó mientras dormía en un sofá. A las 19 horas de ese mismo día, el asesino llegó hasta la casa de su suegro, ubicada en Linz. Cuando el hombre de 80 años abrió la puerta, su yerno le destrozó la cabeza con el hacha.

Después de viajar sin rumbo por los alrededores, Reinhard S. decidió regresar a Viena y en la madrugada del miércoles, ingresó a la estación de policía de un barrio cercano a su vivienda y les dijo a los agentes de turno: “En mi piso yacen mi mujer y mi hija muertas”.

“El hombre llego a la comisaría con sus ropas cubiertas de sangre y en estado de confusión”, dijo un portavoz de la policía, cuando reveló a la prensa local algunos detalles del crimen que horrorizó a la población austriaca, que todavía tiene fresca en la memoria el drama incestuoso de Amstette, descubierto por casualidad a fines de abril.

Según la policía, el hombre declaró que estaba arruinado después de haber perdido una importante suma de dinero especulando en la bolsa y que había matado a su familia para “ahorrarles la humillación”. El dinero, aparentemente se lo habían prestado sus padres y su suegro.

Los agentes que inspeccionaron su vivienda descubrieron los cuerpos mutilados de su esposa y su hija, La mujer yacía en la tina del baño casi ahogada en su propia sangre, mientras que el cuerpo de la niña fue encontrada en un armario cubierto por una sábana.

En su breve confesión, Reinhard S. dijo que había asesinado a su hija porque la niña había sido testigo de la masacre de su madre. También admitió que había intentado suicidarse después de matar a su suegro.

“Los ataques fueron extremadamente brutales y el siempre intentó destruir la cabeza de sus víctimas”, dijo Alois Lissi, jefe de la policía de Linz. “Encontramos varias cartas muy confusas en donde él intenta explicar y disculparse de sus asesinatos”, añadió el oficial de policía, quien reveló que el asesino también confesó que había comprado el hacha para matar a su familia.

El hacha fue descubierta en el asiento trasero de su automóvil.



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