J. Jaime Hernández
El Universal
Martes 13 de mayo de 2008
WASHINGTON.— La aspirante demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, confiaba en restañar sus heridas en las primarias de este martes en Virginia Occidental, donde los sondeos le auguran una victoria simbólica aunque insuficiente para revertir las tendencias que apuntan hacia una derrota de sus aspiraciones frente a Barack Obama.
A pesar de ello, Clinton impregnaba sus discursos de un optimismo a prueba de malas noticias como las que, ayer, confirmaban el endeudamiento de su campaña por más de 20 millones de dólares y el fin de su reinado entre el grupo de los superdelegados, los 800 altos cargos que podrían decidir el final de una histórica contienda antes de la convención demócrata en agosto próximo:
“Soy optimista y, a pesar de estar contra los elementos, creo en el valor de la tenacidad que ha hecho de nuestro país una gran nación”, dijo ayer Clinton con un dejo de nostalgia, mientras la campaña de Obama confirmaba el respaldo de otros cuatro supedelegados que han apostado por el senador por Illinois.
Los cuatro superdelegados que se sumaron a la campaña de Obama son el congresista por Maine, Tom Allen; los representantes por Hawai, Dolly Satrazar y Daniel Akaka, y el congresista por Idaho, Keith Roark.
“Ha llegado la hora de poner fin a las primarias y trabajar a favor de la unidad y de Barack Obama”, aseguró Tom Allen.
Según cifras de CNN, Obama cuenta con el respaldo de 277 superdelegados frente a los 273 de Clinton, mientras que en la contabilidad de delegados el senador por Illinois sigue gozando de una confortable ventaja de mil 592 frente a los mil 424 de Clinton.