BANGKOK/RANGÚN (Agencias).— Las necesidades de decenas de miles de afectados en Myanmar por el ciclón Nargis siguen multiplicándose, a la vez que crece la impotencia y la desesperación de las organizaciones internacionales de ayuda que no pueden desempeñar sus tareas.La ONU expresó su preocupación por los 1.5 millones de personas que están en situación desesperada en Myanmar y su decepción por la respuesta dada a la catástrofe por el gobierno.
En una declaración escrita, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, recomendó que “ante la magnitud del desatre” la junta militar posponga el referéndum sobre la Constitución programado para mañana.
A la vez, el Consejo de Seguridad de la ONU rechazó debatir los efectos de la catástrofe ocasionada por el ciclón y Estados Unidos no excluyó la posibilidad de ayudar a Myanmar desde el aire. En vista de la actitud del gobierno de la nación asiática, “se evalúan todas las opciones para ayudar a la población”, declaró en Washington el director de la Oficina para Asistencia de Desastres en el Extranjero, Ky Luu.
Un amplio programa internacional de ayuda para Myanmar seguía sin poder implementarse ayer, cinco días después de la catástrofe, debido a los problemas para conseguir visas que enfrentan los trabajadores de la ONU tras las restricciones impuestas por la junta militar.
De los cuatro expertos de la ONU enviados a evaluar las medidas de ayuda necesarias para Myanmar, solamente pudieron ingresar dos y los otros dos fueron rechazados a su arribo, precisó John Holmes, secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios.
Otras organizaciones de ayuda humanitaria aguardan por ahora infructuosamente recibir luz verde. “Estoy decepcionado por el progreso”, dijo Holmes.
El gobierno estadounidense, que prometió 3.25 millones de dólares en ayuda, no recibió ayer el permiso para utilizar un avión militar de carga C-130 tailandés para entregar ayuda desde Bangkok y tampoco recibieron visas los miembros del Equipo de Respuesta para Asistencia en Casos de Desastre (DART).
La Unión Europea (UE) reiteró su llamado a la junta militar para que permita la entrada de bienes de ayuda y cooperantes internacionales. Un portavoz de la Comisión criticó, sin embargo, la propuesta del ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, de analizar la posibilidad de obligar la entrada de ayuda humanitaria. “Nuestra mayor preocupación sigue siendo el acceso al país”.
El Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef), tiene listo un cargamento de 3 millones de tabletas purificadoras de agua, indispensables en zonas inundadas.