SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia.— Con la lentitud propia de un descongelamiento, el gobierno y las fuerzas preautonómicas comenzaron ayer a hablar de una posible negociación. Esa fue la primera reacción al 84% con el que, según los primeros cómputos oficiales, fue respaldado el estatuto autonómico, aunque con los primeros acercamientos aparecen también los innumerables escollos que ambos sectores colocan, y que muestran lo difícil de la gestión.La ciudad amaneció ayer con la “cruda” de un festejo que se extendió hasta la madrugada. En ese marco los líderes proautonomistas se mostraron cautos con el triunfo en las urnas, el que ahora deben transformar en combustible para implementar los mecanismos autonómicos que desde La Paz se siguen considerando “ilegales y de imposible realización”, según dijo el vocero presidencial, Iván Canelas, quien subrayó que “estamos dispuestos a dialogar de manera directa o con mediadores”.
Mientras Rubén Costas, el prefecto de Santa Cruz, se dedicó ayer al descanso, varios de sus hombres más cercanos admitían que el estatuto aprobado ayer “no es perfecto y se lo puede modificar. Lo podemos negociar pero con otra Constitución, no con la que quiere aprobar Evo Morales”.
Obstáculos y disposición al diálogo es lo que apareció 24 horas después de una jornada que marcó el inicio de otros tres referéndums, ante los cuales Morales está en la disyuntiva de desarmar o de someterse a un remake del revés político, que él mismo evidenció cuando el domingo le habló al país para cuestionar la cantidad de votos del “sí”.
Morales habló del ausentismo de 39%; de los votos nulos, que ascendieron a casi 5%, y de 16% que respaldó el “no”, y dijo que contando todos los datos, el apoyo al “sí” no superaba el 50%. Con ello, pareció olvidar que, en 2005, la victoria electoral que lo llevó a la presidencia se dio en un marco de abstención casi similar.
Por lo pronto, los analistas opinan que el referéndum dejó varias lecciones. Jorge Lazarte sostuvo que “lo que quedó claro es que las dos partes se necesitan y están obligadas a ponerse de acuerdo; a no imponer, sino a concertar, porque al estatuto le falta base legal, que sólo puede lograr poniéndose de acuerdo con el gobierno”.