RANGÚN (Agencias).— Al menos 15 mil personas murieron por el devastador ciclón que azotó el oeste de Myanmar el sábado, informó ayer la agencia oficial de noticias china, Xinhua. Horas antes, el Ministro birmano de Exteriores, Nyan Win, había cifrado en 10 mil las víctimas fatales.En momentos en que las autoridades militares se preparan para el referéndum constitucional del próximo sábado que los afianzaría en el poder, la magnitud del desastre causó consternación internacional. La junta militar, que mantiene tensas relaciones con Estados Unidos, la Unión Europea, y otros gobiernos, por las presiones que recibe para que acometa reformas democráticas, aceptó el auxilio humanitario que le ofrecían.
“Aceptamos la ayuda de otras naciones porque nuestra población está pasándola mal”, dijo Win, tras señalar su conocimiento de la existencia de 10 mil muertos. Luego, Xinhua, citando fuentes birmanas, elevó la cifra a 15 mil.
Cinco regiones: Rangún, Pegu e Irrawaddy, además de Karen y Mon, habitadas en conjunto por unas 24 millones de personas, fueron declaradas zonas de desastre, luego de ser azotadas por Nargis, cuya estela de desastre y muerte lo convierte en el peor desastre natural ocurrido en Asia desde el tsunami de diciembre de 2004, que dejó unos 180 mil muertos en Indonesia, Tailandia y otros puntos del sur asiático. En lo que hace a los ciclones, Nargis sería el peor desde el que mató a 10 mil personas en India, en 1999.
Miles de personas que sobrevivieron al ciclón del sábado se quedaron sin hogar, agua potable y energía eléctrica. El acceso a muchas zonas es imposible, por lo que la ayuda tardará en llegar.
Poblaciones de regiones costeras fueron arrasadas y la ciudad Laputta quedó destruida en 80%, indicó Soe Win, periodista de la BBC, desde Bangkok, citando testigos oculares. Rangún, la antigua capital y la mayor ciudad del país, con unos 5 millones de habitantes, lucía como un campo de batalla.
Miles de árboles tirados por los fuertes vientos, que alcanzaron una velocidad superior a los 190 kilómetros por hora, entorpecían el paso por la calles, sobre las que abundaban los techos de miles de casas, arrancados por el ciclón. “Las historias empeoran al paso de las horas”, dijo una residente de Rangún al diario estadounidense The New York Times. “Algunas casas desaparecieron por completo. En las zonas más pobres, la gente hurgaba desesperada, en busca de comida. Los precios se han disparado”, insistió la mujer, que pidió permanecer en el anonimato.
La ONU, alarmada
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se mostró alarmado por el nivel del desastre y subrayó que “enviaremos de inmediato la ayuda humanitaria que sea necesaria”. La Federación Internacional de la Cruz Roja comenzó a distribuir auxilios básicos entre los afectados, como plásticos para cubrir los tejados que arrancó el ciclón, o pastillas para potabilizar agua, además de mantas y ropa.
El gobierno mexicano, en tanto, envió sus condolencias al gobierno de Myanmar y, mediante un comunicado de la Cancillería divulgado ayer, expresó su deseo de una pronta recuperación ante la emergencia.
Pese a lo desolador del panorama, el régimen militar mantiene su plan de celebrar un referéndum nacional el 10 de mayo para aprobar el borrador constitucional en el que ha trabajado desde 1993 sin contar con la oposición democrática. “La gente está ansiosa de votar”, señaló ayer un comunicado oficial.