SANTA CRUZ DE LA SIERRA.— Los cruceños darán hoy un paso ilegal pero políticamente crucial para su autonomía, en el referéndum para aprobar el estatuto departamental, al que se llega con toda la tensión posible ante las amenazas de sectores del oficialismo de desatar la violencia y la advertencia de las fuerzas proautonómicas, que prometen “defender los votos con todo”.Más de 900 mil cruceños acudirán a las urnas para aprobar el estatuto autonómico que el presidente Evo Morales tachó ayer, durante una entrevista a una agencia internacional de noticias, de “ilegal, inconstitucional y dictatorial”.
Por su parte, el prefecto Rubén Costas calificó la de hoy como “una jornada que será la de la refundación de lo que llamamos la nueva Bolivia”, al tiempo que dejó abierta la posibilidad de iniciar un diálogo con el gobierno a partir de mañana lunes. “No somos golpistas, no queremos la renuncia del presidente Morales, creemos que él debería convocar ya a un pacto nacional que contemple las autonomías dentro de una nueva Constitución”, aclaró durante una conferencia de prensa con medios extranjeros.
Esa disposición al diálogo es similar a la que manifestó el jefe de Estado. Aunque antes hay que pasar la histórica jornada de hoy con las amenazas de desatar la furia, por el lado del oficialismo y de defender la autonomía “con todo a nuestro alcance”, como lo adelantó la cuestionada Juventud Civil Cruceña, una fuerza de choque universitaria que suele meter miedo entre collas y aymaras residentes aquí.
Guardias departamentales (sin armas) y miembros de la Policía Nacional, que “sólo utilizarán ácido en caso de disturbios”, serán los encargados de resguardar el orden en todo el departamento. Las zonas de mayor tensión están en San Julián, Villa 1 de mayo, donde simpatizantes del gobierno advierten que “aquí se quemarán las urnas y nadie votará”. De hecho, en San Julián y en Yapacaní ayer fueron incendiadas algunas urnas.
Si bien la OEA respaldó la posición del gobierno sin cuestionar el referéndum y advertir sobre “el peligro de fractura”, desde el extranjero no sólo el ex presidente Fidel Castro alertó sobre los peligros de “golpe de Estado” y división territorial que representa la consulta de hoy. El presidente ecuatoriano Rafael Correa aseguró que “varios países de la región no reconocerán la autonomía cruceña”, que consideró “un intento separatista apoyado por las élites”.
Las cifras que manejan las encuestadoras rondan entre 70% y 75% en favor del estatuto. Los líderes proautonómicos, como el propio Costas o Branco Marinkovic, del Comité Cívico, prefieren que el porcentaje sea mayor porque, dicen, la idea es ir “con todo el respaldo posible” a una eventual negociación con el gobierno.
En ese caso, analistas como la investigadora Claudia Peña sostienen que una negociación “será larga y compleja” y que a la hora de ceder “el más presionado por sus bases será el presidente Morales”.
Los antagonismos expresados en las calles y en las declaraciones públicas de los máximos referentes del gobierno y de los autonomistas no permiten observar con claridad lo que pasará a partir de mañana.
De no desmadrarse la situación, los autonomistas ya planean qué leyes serán las primeras en aprobarse para hacer efectiva la autonomía. Sin embargo, los que siguieron los últimos pasos por aquí del secretario de Asuntos Políticos de la OEA, Dante Caputo, aseguran que habrá una negociación porque históricamente —y salvo excepciones como la de 2003 en la caída del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada— en Bolivia la sangre nunca llega al río. Aun cuando en un muro de la avenida Cristóbal de Mendoza, la Juventud Cruceñista haya firmado su última amenaza: “Evo muere el domingo en Santa Cruz”. En todo caso, mañana el presidente permanecerá en La Paz.