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Entre la esperanza y más de lo mismo

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El Universal
Lunes 25 de febrero de 2008

LA HABANA (Reuters).— Raúl Castro, el guardián de la revolución cubana y esperanza de su ineficiente economía, asumió ayer la Presidencia como sucesor de su hermano Fidel, prometiendo cambios pero con una base de continuidad política.

Raúl, de 76 años, llevaba casi medio siglo como número dos de Fidel, cuya enfermedad lo obligó hace 19 meses a salir de la sombra y a tomar interinamente las riendas del país.

Muchos esperan que tome medidas graduales para reanimar la economía y mejorar el deteriorado nivel de vida en Cuba, cuyos problemas abordó con sentido común y franqueza durante su gobierno provisorio.

“Raúl es diferente”, suelen decir los cubanos. Mientras Fidel buscaba solucionar los grandes problemas de la humanidad, su hermano parece, en cambio, concentrado en lo doméstico.

Pero con su vozarrón grave y pausado, Raúl aclaró ayer que no hay soluciones mágicas y —sobre todo— que no descarrilará a Cuba del socialismo.

Alérgico al protagonismo mediático que ha caracterizado a su hermano, Raúl se mantuvo siempre en segundo plano y casi no hay biografías suyas.

“Siempre he sido discreto, esa es mi forma de ser y, de paso, aclaro que pienso seguir así”, dijo en sus primeras declaraciones tras la salida de escena de Fidel.

Sin embargo, en ocasiones durante el último año y medio ha demostrado ser un buen orador y conectar bien con la gente.

Su historial lo saben de memoria hasta los niños de escuela. Estuvo junto a Fidel en todas las batallas, desde el asalto al cuartel de Moncada en 1953 hasta la guerra de guerrillas que derrocó en 1959 al dictador Fulgencio Batista.

Su autoridad es enorme. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que dirige desde el triunfo de la Revolución en 1959, controlan 60% de los sectores más dinámicos de la empobrecida economía cubana, e incluyen desde el turismo hasta la producción de azúcar.

A mediados de junio de 2006, cuando el futuro parecía aún lejano, Raúl dijo que sólo el gobernante Partido Comunista sería el “digno heredero” de su hermano.

Su frase cobró repentinamente sentido en la noche del 31 de julio del 2006, cuando Fidel anunció que le entregaba el poder aquejado por una enfermedad no revelada.

Marxista antes que Fidel

El menor de los Castro nació el 3 de junio de 1931 en la hacienda de su familia en Birán, en la provincia oriental de Holguín. Convertido oficialmente al marxismo antes que su hermano, Raúl fue visto en el pasado como un dogmático que acercó Cuba a la Unión Soviética.

Quienes lo conocen dicen que es un hombre simple que gasta bromas a sus oficiales, tolera las críticas y pasa tiempo con sus hijos y nietos.

En las filas del Ejército que comanda desde hace medio siglo, dicen, la lealtad es total. Es visto como un hombre valiente que está dispuesto a dar la cara por sus soldados.

En al menos dos oportunidades, Raúl tendió un ramo de olivo a Wa-shington, declarando que Cuba estaba dispuesta a negociar una solución al conflicto.

La Casa Blanca dijo que no negociaría con un “dictador en espera”.

En junio de 2007, Raúl enterró con lágrimas en los ojos a su esposa Vilma Espín, ex guerrillera e influyente líder feminista.

Mariela, una de sus cuatro hijos, es una carismática sexóloga que defiende los derechos de las minorías sexuales en Cuba.



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