WASHINGTON.— California quedó atrás y cuando el recuento en las elecciones primarias aún no terminaba los equipos de Hillary Clinton y Barack Obama ajustaban ya sus planes y estrategias con la vista puesta en la próxima estación vital: El estado de Texas, que podría jugar un papel definitorio en la nominación del Partido Demócrata.
El martes comenzaron a perfilarse las primeras decisiones y ajustes obligados en las campañas: Hillary Clinton intentará aproximarse a los electores con un discurso más rítmico y emocional y hará todo lo posible por acordar con Obama la celebración de varios debates en las próximas semanas. Su campaña se ha quedado de manera literal sin dólares en la caja y esa circunstancia ha llevado a sus asesores de campaña a sugerir vías distintas a los spots televisivos para alcanzar a las audiencias.
Obama continuará más o menos por la misma ruta trazada: Insistirá en la idea de la esperanza en la gente y el cambio posible, con una serie de mensajes televisivos que saldrán al aire en los próximos días; viajará a los estados donde se celebrarán elecciones internas para reunirse con audiencias masivas compuestas por jóvenes y seguirá intentando capturar distintos segmentos vitales de electores.
De acuerdo con fuentes cercanas al equipo de Obama, uno de los focos rojos es el voto latino. Se hicieron esfuerzos importantes por alcanzar a la comunidad hispana en California y Arizona. El candidato se movió bien entre los grupos de latinos jóvenes, estudiantes y profesionistas de origen hispano, pero no logró un avance importante entre los trabajadores y los miembros de las uniones sindicales.
Es previsible que los discursos de ambos candidatos en los próximos días pongan un mayor acento en sus proyectos de política económica, ante los riesgos de una recesión. Los equipos de campaña de los dos aspirantes a la nominación demócrata trazaron escenarios que prevén la prolongación de la contienda por lo menos las próximas cinco o seis semanas.
La fase posterior al llamado supermartes estará marcada por las votaciones primarias en estados con diferentes condiciones demográficas y con menor y mayor peso de los delegados que estarán en juego.
En las próximas tres semanas se celebrarán elecciones en lugares que reúnen condiciones favorables a Obama: Los estados deWashington, Louisiana, Nebraska, Maine, Maryland, Virgina, Distrito de Columbia, Hawaii y Winsconsin. En todos ellos es importante la dimensión de algunos segmentos electorales que han votado por el Senador por Illinois: comunidades negras, jóvenes, estudiantes con mayor grado de educación y también la población blanca, sobre todo hombres menores de 40 años.
Después la elección demócrata volverá a entrar a terrenos de Hillary Clinton, con las elecciones en Ohio y Texas, en donde estarán en juego 161 y 228 delegados, respectivamente.
Ohio tiene una población 83% blanca y 12% afroamericana, mientras que Texas, el siguiente gran botín tras California, es evidente la fuerza de la comunidad latina, que representa el 20% de la población total. Además, ocho de cada 10 hispanos en ese estado son de origen mexicano.
Por el lado de la senadora Clinton parece haber consenso entre sus asesores acerca de la necesidad de reposicionarla en términos discursivos, porque hasta ahora Obama ha logrado penetrar de manera más efectiva en algunos grupos demócratas, con argumentos, ideas y aforismos cuya fuerza radica en el uso de un lenguaje emocional, rítmico y en prosa que ha conectado con los electores.