WASHINGTON.— Algo está sucediendo en Estados Unidos y para comprobarlo basta asomarse a ese archivo que revela tanto de las sociedades: los ratings televisivos. Todos los días se rompen récords de audiencia para noticiarios políticos. Hay gente que no entiende algunas cosas que antes no ocurrían. Por ejemplo, que miles de jóvenes latinos se movilicen para votar y menos aún que muchos de ellos estén rompiendo el mito según el cual los hispanos no votan por afroamericanos.
Nicolás C. Vaca es un abogado y escritor egresado de la Universidad de Harvard. Hijo de padres mexicanos, nació en Estados Unidos. Está casado con una islandesa y tiene tres hijos de 20, 23 y 25 años. Lo más probable, si se partiera de la lógica confrontacional entre negros y latinos, sería que decidieran apoyar a Hillary Clinton. Pero ayer esos tres jóvenes votaron por Barack Obama.
Eso no significa que las tensiones entre las comunidades de latinos y afroamericanos hayan menguado o desaparecido. Hay conflictos en Los Ángeles y el Sur de California, en Georgia, Nueva York y Carolina del Sur. Lo que ese hecho podría revelar es la forma en que la candidatura de Obama ha cambiado los juegos internos en algunas estructuras de poder.
“Algunos latinos están actuando en forma contraria a lo que solía ser la regla”, opinó el abogado Vaca, autor del libro La presumible alianza: el soterrado conflicto entre latinos y negros. Mencionó que sus hijos apoyan a Obama por una razón sencilla: “Piensan que es la única persona que puede cambiar este país”.
Las votaciones del supermartes son un termómetro que permitirá establecer distintas mediciones en el bloque electoral latino de Estados Unidos, representado por 13 millones de votantes.
“En algunas zonas donde los conflictos y las tensiones entre negros e hispanos no son tan graves, los latinos podrían estar votando en favor de Obama porque representa un cambio generacional”, dijo Vaca. Lo que es un hecho indiscutible es el insospechado interés de los latinos como grupo electoral por participar en las elecciones.
Allert Brown recuerda una reunión para animar a jóvenes latinos a votar antes de la elección de 2004. Les preguntó si se registrarían y le respondieron que no, porque no les interesaba. Cuatro años más tarde recibió la misma invitación y esta vez las cosas fueron distintas.
“La ola antiinmigrante despertó a la comunidad hispana más joven y con derecho a votar en este país”, dijo Brown, director de Estudios Latinos de la Universidad de Notre Dame. Recuerda que hace dos años, cuando ocurrieron las marchas masivas en favor de la reforma migratoria, los primeros en mostrar su apoyo fueron los líderes afroamericanos.
“Ambas comunidades comenzaron a construir puentes en esa relación de conflicto”, opina Brown. Dice que lo más interesante es que la primera generación de mexicoamericanos, los ciudadanos más jóvenes que compiten con los afroamericanos, podrían votar por Obama.
“Sin importar la cantidad de votos latinos que logre atraer, el hecho importante es que Obama ha promovido nuevos vínculos con otras comunidades y eso puede representar una oportunidad de reconciliación entre latinos y afroamericanos, opinó Brown.