J. Jaime Hernández
El Universal
Domingo 03 de febrero de 2008
WASHINGTON.— En medio de un frenético cierre de campaña, demócratas y republicanos apuraban el paso para asegurarse el voto de los indecisos, los jóvenes y los independientes, de cara al supermartes electoral del 5 de febrero, cuando un total de 24 estados y casi 40% de los delegados estarán en juego.En una lucha donde todo se vale con el fin de hacerse con el mayor número de votos y apoyos, el republicano John McCain prometía ayer desde Alabama ir “hasta las puertas del infierno” para capturar a Osama bin Laden. A su vez, los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama echaban mano de artistas de Hollywood, populares presentadoras de televisión como Oprah Winfrey y de un puñado de líderes latinos para hacerse con los casi 3 millones de votos hispanos en un estado que podría ungir al ganador del supermartes.
En una batalla a lo largo y ancho del país, con auditorios temerosos de Dios o hartos de la guerra y las mentiras de la administración Bush, los candidatos se empleaban a fondo ante un electorado que será decisivo. Clinton intentó asegurarse el estado de California. Arropada por Dolores Huerta, Fabián Núñez, Hilda Solis y Gloria Molina —representantes todos ellos de la vieja guardia y del establishment demócrata—, Hillary visitó la Universidad de California para tratar de recuperar el terreno perdido ante un ejército de jóvenes que han anunciado su intención de votar a favor de Obama.
“Les pido que, en los tres días que faltan para las elecciones, salgan a las calles para pedir un voto en mi favor”, dijo con un aire de urgencia la precandidata, quien aún se mantiene a la cabeza de las encuestas, aunque con una tendencia a la baja y por un escaso margen de entre 3 y 4 puntos frente a Obama.
El senador por Illinois recibió ayer el respaldo del influyente diario en español La Opinión, que se sumó así a Los Angeles Times. Obama, aseguró La Opinón, “representa realmente el cambio”. “El país necesita sus posiciones sobre inmigración y su visión inspiradora para salir del sentimiento actual de agotamiento político”, subrayó.
En este contexto y como parte de una estrategia que busca consolidar el mayor número de votos y delegados, Obama cedió ayer el escenario en California a Clinton mientras él se concentraba en los estados de Idaho y Minessota para tratar de asegurar ahí los 111 delegados que estarán en juego el próximo martes.
En cualquier caso, el último empuje en California a favor de Obama, contará este domingo con la ayuda de la popular presentadora de televisión Oprah Winfrey, quien acudirá en compañía de Michel Obama a organizar un multitudinario acto de apoyo en la Universidad de California.
En el bando republicano, Mitt Romney hizo una pausa en su campaña para asistir a los funerales de Gordon B. Hinckley, presidente y profeta de la Iglesia mormona, una institución que arropa con aliento espiritual y cifras millonarias la campaña del ex gobernador de Massachusetts. Con todo, Romney fue ayer el ganador del caucus republicano en Maine, con 51.8% de los votos. McCain quedó segundo, con 21.5%. Alentado por su triunfo, dijo estar optimista con respecto a sus posibilidades de ganar el martes.
McCain, favorito en las encuestas, apuró el paso desde Alabama, Tennessee y Georgia, con el fin de cosechar el mayor número de votos y respaldos para el martes. El republicano prometió que “iré por (el líder terrorista) Osama bin Laden hasta las puertas del infierno”, lo que arrancó el aplauso y el apoyo de un auditorio temeroso de Dios y entusiasta de la doctrina de la “guerra preventiva”.