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Ex secretario de Prensa de EU recuerda escándalo Lewinsky

El país necesita un cambio, afirma Michael McCurry
Ex secretario de Prensa de EU recuerda escándalo LewinskyEx secretario de Prensa de EU recuerda escándalo Lewinsky
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Wilbert Torre
El Universal
Martes 22 de enero de 2008

WASHINGTON.— “No era el mejor tiempo para estar ahí. No es algo que pueda recordar con felicidad”. La voz de Michael McCurry casi se apagó.

Hace justo 10 años jugó el rol de pararrayos como secretario de Prensa de la Casa Blanca durante el escándalo Lewinsky. Entonces fue severo en sus juicios sobre el presidente y ahora, como asesor de la senadora Hillary Clinton en la carrera por la Presidencia, McCurry tampoco se calla lo que piensa.

Según él, la senadora por Nueva York debe optar por un cambio de estrategia que logre “reintroducirla” ante los electores, estableciendo una clara diferencia entre lo que ella es y representa respecto de su marido y su gobierno.

McCurry renunció a la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca en octubre de 1998, poco después de que Clinton reconoció haber mentido sobre su relación con la becaria de la Casa Blanca. McCurry optó por no preguntar detalles al presidente sobre lo que sucedió con Mónica Lewinsky. “A veces no conocer una respuesta es mejor que mentir o engañar”, ha dicho varias veces en defensa de su posición. Después de renunciar, McCurry llegó a decir que aunque tenía un gran respeto profesional por Bill Clinton, le preocupaba “su increíble y bizarra conducta personal”.

Han pasado 10 años desde el escándalo sexual de la Casa Blanca y McCurry sigue asesorando a políticos y mantiene su juicio crítico. Aunque es un aliado de Hillary en la carrera por la Presidencia, advierte que si la senadora por NY no encuentra una forma efectiva de convencer a los electores de que no representa lo mismo que su marido y su gobierno, corre el riesgo de perder la nominación demócrata.

McCurry reapareció a mediados de enero en una conferencia con estudiantes universitarios de todo el país. Uno de ellos le preguntó si no es una contradicción que en tiempos en que grandes segmentos electorales del país se pronuncian por un cambio, Hillary represente en buena medida lo que fue el gobierno de su marido. “Hace unos días la auténtica Hillary por fin se asomó y vimos una reacción positiva del público”, dijo en referencia a aquel episodio previo a la elección de New Hampshire, cuando la precandidata estuvo a punto de llorar cuando una electora le hizo una pregunta. Y opinó que en efecto la gente está demandando cosas distintas y es necesario demostrar que se es distinto.

Otro estudiante inquirió: “¿Hillary Clinton le tiene algún respeto a Bill?”. McCurry dijo: “He visto ira y amor entre ellos”, dijo McCurry “y no tengo ninguna duda del respeto que ella tiene por Bill”. Luego aseguró que la gente está cansada de la guerra sucia en ambos partidos.



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