J. Jaime Hernández
El Universal
Viernes 18 de enero de 2008
WASHINGTON.— En una decisión de alcance político, un juez federal se pronunció ayer a favor de autorizar la celebración de caucus o asambleas del Partido Demócrata en los casinos de Las Vegas.Con el duelo de Hillary Clinton y Barack Obama como telón de fondo, la decisión ha supuesto un duro revés para el equipo de campaña de Hillary, que intentaba a toda costa aislar la batalla electoral de los casinos para contener una avalancha de votos que, este sábado, podrían sentenciar la victoria de Obama en Nevada.
La decisión, festejada por el poderoso sindicato culinario que agrupa a más de 60 mil afiliados, ha vuelto a sacar a relucir la guerra soterrada entre los equipos de Clinton y Obama de cara a un caucus que resolverá el empate entre ambos, tras la victoria de Obama en Iowa y de Hillary en New Hampshire.
La decisión del juez John C. Mahan causó una “profunda decepción” en los cuarteles de campaña de Clinton y entre los más de 20 mil afiliados al sindicato de la educación que habían entablado una demanda al vapor para tratar de cerrarle el paso a los miles de trabajadores de la limpieza, cocineros y meseros que han comprometido su apoyo a favor de Obama.
Visiblemente contrariado, el ex presidente Bill Clinton aseguraba que con esta decisión se vulneraba la equidad del proceso que se decidirá a través de mil 750 distritos electorales. En un duro intercambio con la prensa, el ex presidente aseguró que los votos de los miles de trabajadores en los casinos se multiplicarán por cinco y, al final, determinarán quién se lleva los 25 delegados que están en juego en el estado.
Desde el sindicato culinario, sus dirigentes respondieron al malestar del ex presidente al asegurar que sus cálculos no corresponden con la realidad y que las reglas para el caucus de Nevada se establecieron desde el pasado mes de marzo.
“Entonces no protestaron. Las molestias comenzaron cuando se dieron cuenta de que nuestros votos no les acompañarían”, aseguró D. Taylor, líder de un gremio que podría dar un impulso definitivo a la candidatura de Obama desde Nevada.
Según el sondeo difundido ayer por Reuters/Zogby, Hillary se mantiene a la cabeza de las encuestas nacionales con 39% de los apoyos, frente a 38% de Obama.
En una jornada de malas noticias, el equipo de campaña de Hillary confirmaba ayer el apoyo del senador demócrata por Vermont, Patrick Leahy, a la candidatura de Obama, también respaldado por el poderoso sindicato AFL-CIO del sur de California.
“No se trata de una ruptura (entre militantes del Partido Demócrata), sino de una simple diferencia de opinión”, justificó la líder sindical María Elena Durazo, al tratar de explicar una decisión que, aparentemente, la divorcia de los apoyos de su tradicional aliado, el alcalde Antonio Villaraigosa, pero que en el fondo revela un astuto juego de estrategias que han obligado a las distintas tribus del Partido Demócrata a no poner todos los huevos en la misma canasta para no perder sus posibilidades de influir de cara a la batalla definitiva.