J. Jaime Hernández
El Universal
Lunes 14 de enero de 2008
WASHINGTON.— Mientras ella asegura que Obama no es ni la sombra de Marthin Luther King, él insinúa que Hillary es una embustera redomada y una renovadora de la nada.Mientras Bill Clinton afirma que Barack Obama es un fabulador de cuentos de hadas que apoyó la guerra en Irak, Michelle Obama contrataca asegurando que si Hillary ha sido incapaz de mantener incólume a su familia, ¿como podrá encarar el desafío de mantener unida a toda una nación?.
Bienvenidos al espectáculo de la guerra sucia y las trampas, como en la película de Danny de Vito, La guerra de los Rose. Una alocada espiral de reproches y acusaciones que, poco a poco, han calentado el ambiente de unas primarias para dejar al descubierto la parte menos gratificante de una contienda electoral que hoy sacude las bases de un Partido Demócrata enfrascado en un despiadado proceso de nominación a la Presidencia.
“El proceso de nominación demócrata se ha convertido en un círculo donde todos disparan contra todos, mientras entre los republicanos el caos lo domina todo”, dijo en las páginas de The Washington Post un influyente donante del Partido Republicano, convencido de que a mayor división de los demócratas, más posibilidades de éxito tendrán los republicanos para retener la Presidencia.
Como ocurrió en 1980, cuando el choque entre las ambiciones del senador Edward Kennedy y los planes de reelección de James Carter, fracturaron al partido y allanaron el camino de Ronald Reagan a la Casa Blanca.
A pesar de que el proceso de auscultación se encuentra aún en una fase muy inicial, los signos de rompimiento y desunión han comenzado a salir a flote entre la tribu demócrata. El primero de ellos, asomó en las primarias de New Hampshire donde los rumores de un fraude llegaron con la inesperada victoria de Hillary Clinton.
Hoy, sin embargo, el ruido de la artimaña electoral vuelve a asomar en Nevada, donde los poderosos sindicatos de la hotelería y de la educación —que respaldan a Obama y Clinton respectivamente—, se han enfrascado en una disputa legal que amenaza con llegar al enfrentamiento en el próximo caucus del sábado 19 de enero.
En una demanda interpuesta, la Asociación de la Educación de Nevada —que favorece la candidatura de Hillary Clinton— pretende que el poderoso sindicato culinario (que ha dado su respaldo a Barack Obama) renuncie a sus planes de llevar las asambleas y votaciones hasta los hoteles, casinos y centros de trabajo.
La demanda, ha sido considerada por el gremio culinario como un “acto despreciable” del equipo de Hillary Clinton que sólo pretende evitar una nueva victoria de Barack Obama.