BOGOTÁ.— “No son ningunos grupos terroristas, son verdaderos ejércitos que ocupan espacio en Colombia, hay que darles reconocimiento a las FARC y al ELN, son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político, un proyecto bolivariano que aquí es respetado”. Con estas palabras, recibidas en el congreso de Venezuela con una gran ovación, Hugo Chávez condicionó la normalización de las relaciones con el país vecino a la respuesta del gobierno colombiano a su petición.Según el mandatario venezolano ésta sería la única manera en que ambas partes se puedan sentar a negociar un acuerdo de paz. Acto seguido solicitó a los gobiernos de América Latina y Europa que saquen a ambos grupos insurgentes de la lista de terroristas.
El adelanto de este apoyo abierto del gobierno venezolano a las FARC lo había dado el día anterior el ministro del interior, Ramón Rodríguez Chacín, que encabezó la misión humanitaria de liberación y al encontrarse con los guerrilleros y después de un efusivo saludo dijo: “Estamos muy pendientes de su lucha, mantengan ese esfuerzo y cuenten con nosotros”. Las palabras produjeron un profundo malestar en la opinión pública colombiana.
La respuesta de Uribe fue contundente: “El gobierno de Colombia por ningún motivo acepta que a estos grupos se les levante el calificativo de terroristas y se les dé estatus de beligerancia”, rezaba el comunicado emitido por la Casa de Nariño pocas horas después de producirse la petición de Chávez.
El mensaje, que califica como terroristas a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y los grupos paramilitares despliega una larga lista de razones para argumentar su postura: “Los grupos violentos de Colombia son terroristas porque secuestran, ponen bombas indiscriminadamente, reclutan y asesinan niños, asesinan a mujeres embarazadas, a ancianos y utilizan minas antipersonales dejando a su paso miles de víctimas inocentes”.
Después de dejar claro que la petición de Chávez ni siquiera va a ser considerada, el gobierno colombiano afirma que las FARC han perdido sus ideales y se mueven por un afán de “acumular dinero proveniente de la crueldad y de los negocios ilícitos”. Además reitera la propuesta de sentarse a negociar con la insurgencia bajo la intermediación de la Iglesia católica y recuerda, como ya lo hizo el presidente el día anterior, a los numerosos secuestrados que continúan cautivos.La solicitud de Chávez coincide con un comunicado de las FARC fechado el día 10 desde las “montañas de Colombia”, donde anuncian: “Somos una fuerza beligerante a la espera de ser reconocida por los gobiernos del mundo”.
En el mismo comunicado la organización rebelde critica duramente a Uribe culpándolo de la situación de los secuestrados y del conflicto interno.
Los principales líderes de los partidos políticos han calificado la solicitud de Chávez de “absurda” y alguno incluso de “idiota”. Hasta los detractores de Uribe están cerrando filas en este sentido, el ex presidente Andrés Pastrana, que se sentó a negociar con las FARC en un área desmilitarizada, realizó un acuerdo humanitario y ha tenido serios encontronazos con el actual mandatario por su actitud hacia el conflicto, calificó la petición de Chávez de “chantaje” y propuso llamar a consultas al embajador colombiano en Venezuela.