J. Jaime Hernández
El Universal
Jueves 10 de enero de 2008
WASHINGTON.— Marianne Pernold, la mujer que hizo llorar a Hillary Clinton y muy posiblemente la resucitó en su lucha por la Casa Blanca, ha sido puesta en la mira de los medios, que sospechan de su intervención oficiosa en un posible montaje urdido por estrategas de campaña para salvar a la candidata de una derrota anunciada en New Hampshire.Acosada desde distintos frentes, la mujer que consiguió desnudar el alma de Hillary Clinton ante un ejército de cámaras colocadas estratégicamente en un café de la localidad de Portsmouth, se defiende como gato boca arriba y asegura que los asesores de Hillary sólo la invitaron al acto pero jamás le deslizaron la pregunta que daría pie al momento más emotivo y quizá decisivo en el milagroso proceso de recuperación de Hillary en las urnas.
“Es completamente falso. Yo no me presté a ningún montaje. Yo recibí la llamada de Terry Norelli, amigo mío y que forma parte del equipo de campaña de Clinton, la noche antes para asistir a un acto con un grupo de mujeres en Portsmouth. Mi pregunta fue la última y tuvo un carácter intimista. Y no creo que Hillary haya fingido las lágrimas. Se me hace difícil creer eso…”, dijo Pernold.
Una entusiasta de las primarias que, para sorpresa de los más incrédulos y suspicaces, no ha tenido empacho en ocultar su voto a favor de Barack Obama: “Yo voté a favor de Barack Obama porque me hizo llorar en uno de sus actos cuando habló de la promesa de cambio.
Se va Richardson
En otro contexto, según adelantaron ayer televisoras estadounidenses, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, anunciará hoy que abandona la carrera por la presidencia. El demócrata quedó en cuarto lugar en los caucus de Iowa y repitió la posición el martes en las primarias de New Hampshire.