J. Jaime Hernández
El Universal
Domingo 06 de enero de 2008
WASHINGTON.— El precandidato demócrata a la Presidencia estadounidense, Barack Obama, se colocaba ayer por primera vez a la cabeza de las preferencias en las primarias que se celebrarán el martes en New Hampshire, donde una amplia base demócrata y una larga lista de independientes se inclinaban a favor del ganador del caucus de Iowa y confinaban a Hillary Clinton y John Edwards al segundo y tercer puesto, respectivamente.Según el último sondeo realizado por Rasmussen, la escalada de Obama en las encuestas se materializaba en 37% en la intención de voto, frente a 27% para Hillary Clinton y 19% para John Edwards.
La estrella ascendente de Obama, tras su arrolladora victoria en Iowa, ha desatado el nerviosismo entre el equipo de campaña de Hillary Clinton y disparado la ira del esposo de la senadora por Nueva York, el ex presidente Bill Clinton, quien arremetió contra la “prensa tendenciosa” que ha encumbrado por adelantado a Obama y advirtió que su compañera y candidata a la nominación demócrata podría pasar a la ofensiva, en lo que muchos analistas han interpretado como el prólogo de una guerra sucia contra el senador por Illinois.
Las hostilidades no tardarían mucho en llegar, en vista de que la propia Hillary Clinton advertía ayer a la base demócrata de New Hampshire que, si cometen el error de apostar por Barack Obama, “nadie lo podrá salvar de la maquinaria destructiva del Partido Republicano”.
“Sólo yo puedo hacer frente a esta poderosa maquinaria”, aseguró con tono admonitorio Clinton, al tiempo que entre su equipo de estrategas se cocinaba una minuciosa campaña de descalificación contra Obama.
Una campaña que el ganador de Iowa ya daba por descontado durante el mitin en el que arrancó las risas de su audiencia en la localidad de Concord, un poderoso bastión de electores independientes, cuando dijo “ya sé que alguien, que está muy nervioso, ha vuelto a escudriñar entre mis papeles de kínder para tratar de demostrar que sólo estoy en esta campaña porque soy un oportunista ambicioso”.
El senador por Illinois aludía a un dibujo infantil que los estrategas de Hillary se han encargado de desenterrar de sus archivos escolares para demostrar que, desde que era un tierno alumno de preescolar, el hoy aspirante a la nominación demócrata ya había declarado su intención de convertirse en presidente de Estados Unidos.
En este marco, analistas han destacado que la derrota de Hillary en Iowa indica que la gente se ha pronunciado por el cambio y no están seguros de que Hillary sea quien mejor puede abanderarlo. Después de todo, su esposo Bill ocupó dos periodos en la Casa Blanca y la victoria de Hillary hablaría de una dinastía.
La intensa batalla que se libraba en el frente demócrata rivalizaba en dramatismo con el duelo entre los tres principales aspirantes a la nominación del Partido Republicano. En el curso de las últimas horas, el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, aprovechaba sus mítines para sacar a pasear el espantajo de la inmigración indocumentada que “ha tomado por asalto a EU” para ganar puntos entre la base de electores independientes que apuestan a favor de su principal contendiente, John McCain.
Las más recientes encuestas de intención de voto entre los republicanos de New Hampshire prevén una victoria de John McCain, 31%, frente a Mitt Romney, 27%, y un ascendente Mike Huckabee, 12%, quien difícilmente podrá repetir la victoria de Iowa.
Ayer, Mitt Romney obtuvo su primer triunfo en la disputa por la candidatura presidencial republicana, al llevarse la mayoría de los delegados en el caucus de Wyoming.