BUENOS AIRES.— Con algunas demoras y “problemitas”, la liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel y de Consuelo González, los tres rehenes a liberar por las FARC, ingresó ayer en su “primera fase”. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el grupo de representantes de los gobiernos que fungen como garantes arrancaron ayer el operativo en el aeropuerto de la pequeña ciudad venezolana de Santo Domingo, estado de Tachira, donde aguardarán “las coordenadas” para desplazarse a suelo colombiano.“La operación Emmanuel”, tal como la bautizó el propio presidente, ya está en marcha “y esperamos mañana (hoy) poder traernos de vuelta a nuestras queridas hermanas, Clara y Consuelo junto a nuestro hermanito Emmanuel”, afirmó un Chávez exultante y rodeado de los garantes y del cineasta estadounidense Oliver Stone, a quien en tono de “broma” calificó como “el enviado de (George W.) Bush”.
Dos helicópteros con el logo de la Cruz Roja se encuentran ya en Villavicencio, al igual que el representante del gobierno del presidente colombiano Álvaro Uribe, el comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, quien esperará allí las coordenadas que deberá recibir el ex ministro venezolano, Ramón Rodríguez, a quien Chávez designó jefe del operativo.
Acompañado por el ex presidente de Argentina, Néstor Kirchner, y el canciller argentino Jorge Taiana, por el asesor presidencial brasileño, Marco Aurelio García, el viceministro del Movimientos sociales de Bolivia, Sacha Loretti, el ex ministro ecuatoriano Gustavo Larrea y los embajadores de Francia, Cuba y Suiza (así como por Stone, quien filma un documental sobre la vida de Chávez), el presidente supervisó ayer las naves y todos los pormenores del operativo.
A pesar de que el gobierno colombiano hizo saber la decisión de Uribe —que Restrepo aclaró estaba pactada con Venezuela— de estipular el domingo en la tarde como plazo máximo para la operación de entrega de los tres de 46 rehenes en poder de la guerrilla, el mandatario venezolano pareció desoírlo y hasta tuvo nuevas muestras de cercanía y “agradecimiento” para el gobierno colombiano.
“Si el presidente Uribe me autoriza, y esta operación sale bien, yo me olvido de todo lo que pasó e iría a la selva a hablar con Tirofijo (Manuel Marulanda, líder de las FARC), para hablar de paz”, puntualizó Chávez.
Ataviado de su uniforme de paracaidista, el presidente sostuvo que “todos debemos leer lo que pasa aquí. El gobierno colombiano también. Me bastó un llamado a cada uno de los países y mandaron enviados. Estoy seguro que si hubiese hecho 50 llamados, 50 gobiernos hubieran enviado representantes porque lo que el mundo quiere es paz”.
En cuanto a la operación en sí, definió la de ayer como “la primer fase”, y la segunda recién “arrancará” hoy, ya que “todavía no hemos recibido las coordenadas de las FARC para saber el lugar donde lo rehenes serán entregados”. Cauto, y pidiendo “paciencia”, Chávez aclaró que “la entrega será hoy o mañana... ahora estamos en la fase de aproximación al objetivo”.
De hecho, sólo las aeronaves de la Cruz Roja están en Colombia. Los representantes de los gobiernos garantes cruzarán hoy la frontera “una vez que tengamos las coordenadas”.
Ante la posibilidad de problemas climatológicos, Chávez aclaró que también están preparados “para una operación terrestre si hiciera falta”.
Cuando los nervios y la ansiedad ya comienzan a ceder, principalmente en familiares de las víctimas, Chávez, quien espera una reivindicación después de una derrota electoral y varios desatinos políticos, aclaró que espera que “el respeto que las FARC tienen por el gobierno de Venezuela sea aprovechado para lograr la liberación de todos los rehenes”.