BUENOS AIRES.— Como hace unos días ocurrió con Néstor y Cristina Kirchner, y con el jefe de Estado de Nicaragua, Daniel Ortega, el presidente Felipe Calderón también recibió una carta de su par francés, Nicolas Sarkozy, pidiéndole la colaboración de México en la difícil empresa de obtener la liberación de los rehenes en poder de las FARC, incluyendo a la ex senadora Ingrid Betancourt.Así lo anunció oficialmente ayer en esta ciudad la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, en un encuentro con la prensa mexicana, donde representó al mandatario en los actos de transmisión de la Presidencia.
“Recibimos una carta similar y México está dispuesto a colaborar. Enseguida nos pusimos en contacto con el gobierno colombiano para saber cuál es el apoyo que se requiere. Ahora esperamos que Colombia defina los pasos a seguir y saber hacia dónde quiere dirigirse en este momento en respuesta a este tema”, explicó Espinosa.
De hecho, la toma de posesión de Cristina Kirchner terminó convirtiéndose en una cumbre en favor del canje humanitario en Colombia y una cadena de presiones contra el presidente Álvaro Uribe. Incluso de la flamante presidenta argentina quien en su primer discurso ante el Congreso pidió a “Dios que ilumine al presidente de la hermana y querida república de Colombia para poder alumbrar una solución que exige el derecho humanitario, sin que eso signifique inmiscuirse en los asuntos internos”.
“Quiero hacerme eco del llamado de Sarkozy para que colaboremos en la negociación para lograr la liberación de Betancourt, cuya madre nos acompaña aquí”, dijo la flamante jefa de Estado.
De hecho, Yolanda Pulecio está aquí, casi como una jefa de delegación más. Participó de la cena de gala en la noche del domingo donde la pareja presidencial salió a respaldarla y ayer en la posesión en el Congreso. Junto a la Senadora Piedad Córdoba no ahorraron contactos y reuniones para comprometer a los países de la región en el canje humanitario. Pulecio aseguró que llegó a Buenos Aires a “rogarle” a la comunidad internacional “que por favor me ayuden a presionar a la guerrilla y al presidente Uribe”, para que se lleve a cabo la ansiada operación de intercambio.
Tras su encuentro con Uribe, el primer ministro francés, Francois Fillon, admitió que “toda las presiones son buenas para lograr la liberación” de Bentacourt y los rehenes.
En cada uno de los encuentros con sus pares de Brasil, de Chile y con el propio Fillon, Uribe explicó no sólo la situación de los secuestrados, algunos aspectos de la política de seguridad democrática y el estado de su proyecto de negociación con las FARC (Fuerzas Amadas Revolucionarias de Colombia), sino que también se reservó “el derecho irrenunciable” de inclinarse por la opción militar para liberar a los rehenes. Algo que ni Pulecio ni algunos de los gobiernos que comienzan a involucrarse observan con buenos ojos.
En la mañana el brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, había sido el primero en transmitirle no sólo su apoyo a las gestiones sino también reiterarle que “como el primer día estamos dispuestos, siempre y cuando el gobierno colombiano lo pida, a colaborar y acercarle algunas ideas al presidente”, según el asesor internacional del presidente brasileño, Marco Aurelio García.