CARACAS.— Luego de que los venezolanos activaran sus anticuerpos democráticos y construyeran, junto a sus Fuerzas Armadas un dique de contención al totalitarismo, en el país se impone el diálogo. Un verbo que lleva a la negociación, el que ya comienzan a conjugar algunos oficialistas y opositores, en las últimas horas. Sólo falta que el presidente Hugo Chávez diga “esta boca es mía”. Aunque por ahora guardó silencio al respecto.Tanto el opositor alcalde de Chacao, Leopoldo López, como el viceministro de Exteriores, Vladimir Villegas, coincidieron ayer en sendas entrevistas con EL UNIVERSAL, en impulsar “el diálogo” como el efecto inmediato del referéndum del domingo que terminó con el rechazo a la reforma constitucional propuesta por Chávez.
“Creemos que ahora es el momento oportuno para la reconciliación de todos los sectores. Para un diálogo político que sea constructivo dentro de los parámetros democráticos que marcó el pueblo venezolano”, expresó López.
Villegas, quien hasta noviembre del 2005 fue embajador venezolano en México, fue uno de los primeros en realizar la autocrítica sobre la derrota y en esbozar algunos cuestionamientos sobre el presidente. “Esta es la hora de hacer política, es una buena ocasión para dialogar pero eso lo decide el presidente”.
Villegas, aclara que también la oposición debe hacer su reflexión para poder abrir la instancia del diálogo. “Ellos deben abandonar para siempre el cuestionamiento irracional al sistema electoral venezolano. Espero que hayan entendido que el camino de la participación democrática es el lo que nos llevará por buen camino”.
Asimismo, sostuvo que tanto la oposición “como el gobierno deben leer estos resultados con el lente adecuado. Quienes respaldamos el proceso de cambios estamos obligados a unas cuantas reflexiones. Acá el chavismo se abstuvo en gran parte y de ahí la derrota. Algo que en el gobierno lo tenemos que analizar. Y eso se le plantée hace días al presidente”.
Por su parte, López llamó a la oposición a “construir una nueva mayoría dejando atrás las diferencias para poder enfrentar al autoritarismo que, a pesar del resultado, todavía persiste en el país”.
Ese diálogo que propone con el gobierno debe partir de “un proyecto de país. Un país para todos y trabajar mucho más en políticas sociales que incluya a muchos que votaron por el ‘Sí’ pero que no toleran las prácticas autoritarias”.
Para el alcalde todo pasaba por un proyecto totalitario, mientras que el vicecanciller opina “que no estaba del todo acabado el modelo socialista que se le propuso a los venezolanos”.
“Hay que tomar nota de que buena parte del país mantiene importantes reservas sobre esto. Prefiere hablar de sus problemas más inmediatos”, afirma Villegas al tiempo que reclama hacia el interior del chavismo “un debate autocrítico”.
Villegas y su autocrítica, López y su disposición a discutir y a dialogar comienzan a configurar un nuevo clima político.