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Extravagancias de nuevos ricos de Moscú

El precio de un avión Gulfstream G550, adaptado con un motor Rolls-Royce y un tanque con capacidad suficiente como para volar sin escalas desde Moscú a Los Ángeles, va desde los 54 millones de dólares. Pero eso no es nada para algunos de los nuevos ricos en Rusia
Sábado 01 de diciembre de 2007 TEXTO NATASHA SINGER • THE NEW YORK TIMES | El Universal

MOSCÚ.— El precio de un avión Gulfstream G550, adaptado con un motor Rolls-Royce y un tanque con capacidad suficiente como para volar sin escalas desde Moscú a Los Ángeles, va desde los 54 millones de dólares. Pero eso no es nada para algunos de los nuevos ricos en Rusia.

“Tiene asientos hasta para 18 pasajeros”, dijo Dan Firer, representante de Gulfstream. “Pero ninguno de esos clientes pide tantos asientos, porque los aviones son para el uso de una familia o del presidente de una compañía”, añadió.

Firer estaba haciendo una demostración en la cabina de un Gulfstream el viernes pasado, en la Feria de Millonarios que, durante cuatro días (del 22 al 25 de noviembre) se efectuó a las afueras de la capital. Más de 200 proveedores de lujo colocaron sus stands, esperando atraer la atención de los nuevos ricos rusos hacia artículos tan variados como yates con tableros de caoba y parrillas de automóviles con diamantes incrustados.

Firer observó de reojo un Porsche naranja, en el local ubicado junto al suyo. “Es un auto bonito, pero una baratija comparado con nuestro avión”, dijo. “Después de Estados Unidos, Rusia es el segundo mayor mercado para los aviones privados”, explicó.

Estimulada por el boom petrolero, la capital rusa parece estar inundada de dinero, como lo estuvo Dallas en su momento. “Nos pasó lo mismo a finales del siglo 19, cuando algunos estadounidenses se volvieron increíblemente ricos e inundaron Europa, donde se les tachó de materialistas”, dijo Marshall Goldman, experto en el Centro Davis para Estudios Rusos y Euroasiáticos, en la Universidad de Harvard.

Como ocurriera con los sauditas en la década de los 70, y los japoneses en los 90, los rusos se están convirtiendo en los derrochadores de dinero más visibles. Las marcas más exclusivas están tratando de afianzarse aquí.

En Rusia viven 53 multimillonarios cuyas fortunas, sumadas, ascienden a 282 mil millones de dólares, según la lista Forbes de las personas más ricas. Por si fuera poco, en el siguiente escalón de ricos hay 103 mil millonarios rusos que, juntos, dan cuenta de 670 mil millones de dólares, de acuerdo con un estudio del Centro de Investigación Económica y Financiera sobre la evolución de la riqueza personal en la ex Unión Soviética. (El Banco Mundial afirma que, en 2005, 15.8% de los rusos vivían por debajo del nivel de subsistencia).

Por todas partes

“Hay cientos de millonarios en Moscú, es por eso que estamos aquí”, dijo Nicole Marais, representante de ventas y mercadotecnia de David Morris, la joyería británica.

Paseando en uno de los pasillos de la feria, dos agentes rusas de bienes raíces, Evgenia Yumatova, de 21 años, y Svetlana Turovtsova, de 26, se describieron a ellas mismas y a sus clientes como millonarios. “Estaba viendo los carros y tratando de decidirme entre el Infiniti, el Mercedes y el Porsche”, dijo.

Es el tercer año que la Feria de Millonarios, un evento anual ideado por un empresario holandés llamado Yves Gijrath, tiene lugar aquí. Gijrath estimó que, este año, las ventas directas y posteriores derivadas del evento oscilarán en los 743 millones de dólares. “Ahora, todas las marcas de lujo están interesadas en Rusia: botes, bienes raíces, diseño de interiores, relojes, antigüedades, helicópteros”, dijo.

Tan sólo en la primera noche de la feria, Mikhail Lyubiumov, gerente de ventas de A1 Moto, dijo que su compañía había vendido el Porsche naranja por 170 mil dólares a un millonario ruso.

Para la tarde del domingo, Andrei Karapetian, presidente de L.A. Connection, dijo que había vendido tres parrillas para Rolls-Royce Phantoms, por 55 mil dólares cada una. También mostró unos rines para auto, diseñados para el dueño de un casino ruso, con incrustaciones de cristal Swarovski. El costo, 22 mil dólares por los cuatro.

Los rusos no millonarios podían al menos pretender serlo en el local de Alliance Continental, una empresa rusa dedicada al manejo de inversiones. Azad Karryev, gerente de mercadotecnia de la empresa, dijo que se mandaron imprimir 500 mil billetes falsos para la feria.

Los clientes se detenían y agarraban pilas de dinero; luego, pedían a sus amigos tomarles fotografías con sus celulares, o se echaban un puñado a los bolsillos.

“Verá, en Moscú, todos pueden ser millonarios”, subrayó Karryev.



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