CARACAS/BOGOTÁ.— El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lamentó ayer la decisión de su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, de poner fin a su mediación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para el canje humanitario, pero dijo que aún sigue esperando la prueba de vida de los secuestrados y pidió al líder guerrillero Manuel Marulanda que se las envíe.En un acto con trabajadores en Caracas, Chávez expresó que “respeta” la “decisión” de su colega colombiano, pero puntualizó: “Por una razón que a mí no me parece para nada razón (...) sin una llamada ni siquiera para preguntar por esto, por aquello, anoche tarde, a medianoche (del miércoles), decidió el presidente Uribe suspender la labor que yo estaba haciendo. Bueno, lo lamento”.
“Yo actúo de mediador sólo si ambas partes están de acuerdo, si una de las dos no está de acuerdo, yo no puedo ser mediador”, acotó.
Horas antes, en un comunicado el gobierno venezolano había expresado también su “frustración” por considerar que “de esta manera se abortó un proceso” que daba resultados”. El comunicado recordó que Venezuela, “a pesar de esta lamentable decisión del gobierno de Colombia, tiene sus corazones y sus brazos abiertos para continuar prestando sus humildes servicios en aras de la vida y la paz”.
El propio Chávez dijo que sigue “a la orden” para alcanzar un acuerdo humanitario en Colombia y que el proceso entró en una dinámica que “no se puede parar”. El Ejecutivo venezolano dijo a los familiares de los secuestrados que espera el “buen juicio de quienes tienen en sus manos el poder para tomar a tiempo sabias rectificaciones y decisiones posteriores”.
La senadora colombiana Piedad Córdoba, quien fungió como facilitadora de la mediación de Chávez, dijo que la decisión del presidente Uribe fue como si le cayera “un balde de agua fría”.
Francia, por su parte, solicitó a Colombia que revierta su decisión de suspender las conversaciones entre el presidente venezolano y la principal guerrilla izquierdista colombiana, en pos de la liberación de rehenes que incluyen a una ciudadana francesa, la ex candidata presidencial colmbiana Ingrid Betancourt.
El martes, Chávez conversó en París con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre sus esfuerzos para asegurar la liberación de Betancourt, secuestrada por las FARC en 2002.
“Continuamos pensando que el presidente Chávez es la mejor oportunidad para lograr la liberación de Ingrid Betancourt y de todos los otros rehenes que actualmente están en manos de las FARC en Colombia”, dijo en una conferencia de prensa en París el portavoz de Sarkozy, David Martinon.
En Bogotá, el comisionado colombiano de paz, Luis Carlos Restrepo, anunció que el gobierno de Uribe asume directamente la búsqueda del acuerdo humanitario, tras poner fin a la mediación de Chávez.
Restrepo descartó en conferencia de prensa que se permita de nuevo la participación del presidente venezolano y dijo que retomarán contactos “con discreción y perseverancia”.
El comisionado de Paz dijo que en el proceso de mediación del presidente Chávez y la senadora Piedad “hubo fallas de método” y “no se tuvo el orden y la precaución necesarias para manejar estos temas con la discreción debida”.
Agregó que la decisión de poner fin a la mediación de Chávez se tomó para preservar la institucionalidad del país, en referencia a las “infidencias” de los últimos días, cuando la senadora Córdoba y el presidente Chávez revelaron temas que se habían pactado que eran secretos.
Llamadas incómodas
Pero además, incomodaron al gobierno las recientes llamadas de Córdoba al procurador, a la Iglesia, al comandante del Ejército y a otros sectores de la sociedad civil sin informarle al presidente Uribe.
El comisionado de Paz ratificó además que la llamada al general Mario Montoya, comandante del Ejército colombiano, precipitó la decisión de cancelar la gestión de Chávez y Piedad Córdoba.
Sobre este tema, una fuente de Palacio dijo que hay principios de soberanía y derecho internacional que no permiten que un jefe de Estado esté comunicándose con los subalternos de otro gobierno.
Eso, sumado a que expresamente Uribe le había pedido a Chávez que no hablara con los militares colombianos.
El funcionario señaló que otro de los factores que motivó la decisión es que las FARC quieren aprovechar cualquier escenario internacional que les den para hacer propaganda y proselitismo político y no para liberar a los secuestrados.
Los familiares de personas secuestradas por la mayor guerrilla de Colombia pidieron el jueves al presidente Uribe reconsiderar su decisión. (Con información de agencias)