BUENOS AIRES.— La senadora argentina Cristina Kirchner, de 54 años, se convirtió ayer en la primera mujer en llegar a la presidencia por el voto directo, al obtener 43.34% de los sufragios, despejando así la necesidad de una segunda vuelta para definir una elección en la que se denunciaron numerosas irregularidades.“Convoco a todos sin odios y sin rencores a construir un futuro común porque nos merecemos un futuro mejor. Un país se construye con el esfuerzo de todos”, fueron las primeras palabras de la presidenta electa, durante los festejos en el hotel Intercontinental.
Tras una jornada cargada de demoras en las mesas electorales y de denuncias de falta de papeletas, tanto el cómputo oficial como los sondeos a boca de urna daban el triunfo a la primera dama. Escrutadas 39.55% de las mesas, la candidata del Frente para la Victoria (FPV) tenía 43%, más de 20 puntos por encima de su más cercano competidor, Elisa Carrió, de la Coalición Cívica (20.46%), seguida por Roberto Lavagna, de Una Nación Avanzada (19.31%). El 72.78% de los más de 27 millones de ciudadanos convocados a las urnas participaron en los comicios, según el escrutinio parcial.
Entre festejos y cánticos, Cristina Kirchner dijo recibir una doble responsabilidad porque “debo representar a mis hermanas de género”, al tiempo que elogió a su esposo, allí presente, el presidente Néstor Kirchner, por su labor al “recibir un gobierno con escasa representatividad popular” y a quien agradeció con un “gracias, mi amor”.
El mensaje de Cristina tuvo un tono conciliador, al decir que si bien obtuvo una holgada victoria, “por la diferencia más grande desde 1983 (cuando se restableció el sistema democrático.)”, eso “nos obliga a gobernar para todos”. Para algunos analistas, esas palabras fueron la base del acuerdo social que pretende impulsar al asumir la presidencia, el próximo 10 de diciembre.
Una conciliación obligada por la pobre elección que el kirchnerista FPV hizo en la capital federal, así como en Rosario y Córdoba, los tres grandes centros urbanos del país. Pero fue en la estratégica provincia de Buenos Aires donde el vicepresidente Daniel Scioli habría obtenido 50.1% de los votos, convirtiéndose en el virtual gobernador, donde la maquinaria del peronismo dio el triunfo a Cristina con el voto de los sectores más bajos. Los presidentes brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva; venezolano, Hugo Chávez, y la chilena Michelle Bachelet, felicitaron ya por teléfono a Cristina Kirchner por su triunfo.
El triunfo de la Colación Cívica de Carrió —que dijo que sólo reconocerá, en su caso, el triunfo de su rival una vez escrutado 60% de los votos—, en Buenos Aires y en Rosario la convierten en la primera fuerza de oposición.
Para el analista Roberto Starke, la elección de ayer “representa una carta blanca para el kirchnerismo, por lo que me parece poco probable pensar que la gestión de Cristina va a ser diferente a la de su marido”. En definitiva, dijo, “la gente ha votado por el continuismo”. Así, los Kirchner se garantizaron otros cuatro años al frente de un país que enfrenta numerosos desafíos económicos y sociales. De ahí su llamado a la unidad y a “dejar los rencores de lado”.
Los primeros cómputos de la elección para renovar 24 senadores y 130 diputados arrojaban anoche un crecimiento del kirchnerismo en el Congreso, lo que les permitirá consolidar su hegemonía, esta vez bajo la tutela del otro yo de Néstor Kirchner, su esposa Cristina.