ENRIQUE F. MOLINERO • CORRESPONSAL
El Universal
Lunes 08 de octubre de 2007
BERLÍN.— Cuando Nicolas Sarkozy saboreó la miel del triunfo en la noche del 6 de mayo pasado y se convirtió en el nuevo inquilino de Eliseo, tuvo un gesto cariñoso hacia su mujer y pronunció una frase que pretendía ser premonitoria: “Todos los admiradores de Jackie Kennedy terminarán adorando a Cecilia”, dijo el flamante presidente electo de Francia en la hora más feliz de su vida.
Cinco meses después el nombre de Cecilia Sarkozy está en la boca de toda Francia, pero nadie habla bien de la primera dama de la nación y todo el país se formula una pregunta inquietante que nadie sabe como responder: ¿Dónde está Cecilia?
La paranoia en torno a la figura de la primera dama nació cuando Cecilia renunció a acompañar a su esposo a Bulgaria, después de haber protagonizado un rol estelar en la liberación de cinco enfermeras que habían pasado años en una cárcel en Libia.
Aunque fue el propio presidente francés quien justificó la ausencia de su esposa con un buen argumento: “Ella está dolida por la polémica que se produjo con su intervención en el caso de las enfermeras”, dijo Sarkozy. El caso es que la ausencia de Cecilia dio origen a un tsunami de rumores en la capital francesa que nadie sabe todavía como detener.
Hay quienes se atreven a decir que Cecilia Sarkozy desapareció de París hace, al menos, cinco días y ni los servicios secretos conocen su paradero actual. Otros expertos creen que la primera dama huyó del hogar para castigar la infidelidad de su esposo, quien habría vuelto a ser padre de una niña, hace tan sólo dos meses.
“Todo París sabe que la madre es Anne Fulda, una periodista de Le Figaro, pero nadie se atreve a escribirlo”, dijo una colaboradora del medio informativo, al confirmar el secreto más conocido de Francia. “Es posible que (Cecilia) Sarkozy presente en los próximos días una demanda de divorcio”, añadió.
El rumor en torno a la paternidad del mandatario francés tiene una base real. Cuando su esposa abandonó el hogar, en 2005, y se fue a vivir a Nueva York al lado de Richard Attias, un elegante y apuesto ejecutivo francés, Nicolas Sarkozy, inició un tórrido romance con la periodista del diario galo Le Figaro.
Pero cuando Nicolas Sarkozy llegó al palacio del Eliseo, Francia se olvidó de la aventura sentimental del presidente y revivió una inquietud nacional, ¿Cecilia Sarkozy permanecería al lado de su esposo durante los próximos cinco años o volvería a abandonar el hogar para seguir a un nuevo amante?
Aunque Cecilia Sarkozy no se dejó fotografiar en los últimos cinco meses al lado de posibles galanes, su comportamiento fue seguido con lupa por los enemigos del mandatario francés. Nadie olvida, por ejemplo, su negativa a participar en un almuerzo campestre en la casa de verano que la familia Bush tiene en Maine, Estados Unidos.
“Tiene angina”, dijo Nicolas Sarkozy para justificar la ausencia de su esposa en la cita. Pero al día siguiente los paparazzi fotografiaron a la primera dama de compras en el balneario donde la familia vacacionaba.
En cambio, la primera dama adquirió una inédita popularidad por sus ausencias en lugar de sus apariciones públicas. La prensa francesa, poco dispuesta a escribir sobre los problemas conyugales de la familia Sarkozy a causa de las relaciones del mandatario galo con los magnates de la prensa, recordó que en los últimos cinco meses, Cecilia sólo apareció tres veces en público, en su rol de primera dama. La última vez que los fotógrafos lograron captar una imagen suya fue el 14 de julio.
Los fotógrafos tampoco han logrado captar una imagen de Cecilia Sarkozy en el palacio del Eliseo, pero todo el mundo sabe que la esposa del mandatario francés despacha desde los salones del elegante Hotel Bristol, ubicado no lejos de la residencia oficial de los presidentes.