RANGÚN/WASHINGTON/TOKIO (Agencias).— Por tercer día consecutivo, las fuerzas de seguridad de Myanmar hicieron uso de la violencia contra miles de manifestantes que, sin importar la represión de los últimos días, salieron ayer a las calles de Rangún para protestar contra el régimen militar.La información sobre los acontecimientos se tornó más confusa al paso de las horas, dado que se cortaron las conexiones a internet e incluso hubo reportes de que también fueron interrumpidos los servicios de telefonía móvil, en lo que se sospecha es un intento de la junta militar para evitar que se informe al exterior sobre lo que está pasando.
Diplomáticos occidentales confirmaron que hubo disparos, aunque algunas fuentes los atribuyeron a un acto de advertencia y otras a actos ofensivos contra los manifestantes.
Si bien no hay cifras oficiales de muertos, Lieselotte Agerlid, una diplomática sueca, dijo al diario Svenska Dagbladet en su edición online que hasta 35 personas podrían haber muerto ayer a manos de las fuerzas de seguridad birmanas.
La agencia Associated Press, que citó como fuente a grupos disidentes, cifró los muertos hasta en 200, pero la información no ha sido corroborada por otros medios.
La televisión de Myanmar habló de 10 muertos en las protestas del miércoles y el jueves. Por su parte, diplomáticos occidentales en Rangún sospechan que la cifra podría ser considerablemente mayor y algunos hablaron de hasta 15 muertos tan sólo el jueves.
El sitio opositor The Irrawaddy (irrawaddy.org), que opera en Tailandia, reportó ayer al menos dos muertos en Rangún, citando a una testigo que dijo que escapó al esconderse bajo un carro. Según ella, las tropas se acercaban a aquellos que llevaban cámaras, los golpeaban y preguntaban: “¿Eres tú el que está mandando esas fotos al exterior?”
El propio primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que cree que la pérdida de vidas humanas en Myanmar es “mucho mayor de lo que se ha reportado”. Añadió que mantiene comunicación constante con el presidente estadounidense George W. Bush y el premier chino Wen Jiabao, y que esperaba que la presión internacional de esos países, junto con la Unión Europea y Naciones Unidas, “haga ver al régimen que esto no puede seguir”.
Ayer mismo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a la Junta Militar de Birmania moderación y diálogo, mientras las fuerzas de seguridad prohibieron el acceso a cinco pagodas y monasterios para evitar las manifestaciones en sus inmediaciones. Sin embargo, ayer mismo varios cientos de personas, algunas armadas con bastones, desafiaron la prohibición del ejército y se congregaron al mediodía cerca de la pagoda de Sule. La policía realizó disparos de advertencia al aire y lanzó gases lacrimógenos, obligando a los manifestantes a retroceder. Otras fuentes, sin embargo, hablaron de nuevas cargas contra los manifestantes, según declaraciones de testigos recogidos por la emisora La Voz Democrática de Birmania, con sede en Oslo, que también recogió versiones de una posible división en el liderazgo del ejército. También circulan rumores de que los familiares de los líderes militares están huyendo, posiblemente a Singapur o Macao.
Al mismo tiempo, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia dijo que fotografías de alta resolución tomadas por los satélites comerciales documentan una creciente presencia militar en 25 sitios del este de la antigua Birmania.